Acuicultura
 El Portal de la Acuicultura
  
   

 
 
 
 
  
   
  
   misPeces
  
   Publicidad
  
  
    
Actualidad:
  
  
   NOTICIAS
  
   REPORTAJES
  
   AGENDA
  
   ESPECIALES
  
  
Opinión:
  
  
   EXPERTOS
  
   CARTAS
  
   CHAT
   
  
Recursos:
  
  
   ANUNCIOS
  
   EMPLEO
  
   EL TIEMPO
  
  
Formación:
  
  
   BIBLIOTECA
  
   FORMACIÓN
  
   


 

Producción de larvas y semillas de moluscos.
Una perspectiva industrial

 

Fernando Gutiérrez Gómez

 

Los moluscos representan en la acuicultura marina uno de los grupos más importantes desde el punto de vista productivo y económico. Sus costes de producción son bajos dentro de las tecnologías de producción de cultivos acuícolas y su rentabilidad alta.

Este artículo resume todos los aspectos de la producción de larvas y semillas de moluscos a escala comercial.

 

MOLUSCOS BIVALVOS: ANATOMÍA, ALIMENTACIÓN Y REPRODUCCIÓN

Los moluscos bivalvos son animales generalmente marinos, de cuerpo blando protegido por dos valvas o conchas calcáreas, de igual forma y tamaño en el mejillón y la almeja, o distintas como la ostra y la vieira.

Los bivalvos marinos viven próximos o en los fondos del mar o de los estuarios, en general fijos sobre un soporte de forma definitiva (ostra y mejillón) o enterrados en substratos arenosos o fangosos (almeja, berberecho), aunque algunos pueden llevar una vida más libre, como la vieira.

 

Anatomía

Tomando como ejemplo la almeja, al abrirla con una navaja, una vez seccionados los dos músculos que controlan la apertura de las valvas, nos encontramos con una masa corporal recubierta de una bolsa, llamada manto, que la envuelve por completo. El volumen interno delimitado por el manto se denomina cavidad paleal, y se abre al exterior de ésta en dos puntos: los dos sifones, uno inhalante y otro exhalante, y la apertura del pié. Este es un órgano musculoso, similar al pié con el que se arrastran los caracoles, y que le sirve a la almeja para enterrarse en los diversos substratos en los que vive.

En el interior de la citada cavidad paleal se puede ver la masa corporal, rodeada de dos láminas de color crema a ambos lados. 

Estas láminas son las branquias, el órgano más característico de estos moluscos. De ahí que también se les llame lamelibranquios. 

Estas branquias tienen una doble función: el intercambio gaseoso que permite la respiración (captación de oxígeno y liberación de anhídrido carbónico) y, sobre todo, la filtración del alimento.

 

 

 

Las branquias y la alimentación

Los bivalvos se nutren de partículas orgánicas microscópicas, elementos del fitoplancton en general, menores de 20 milésimas de milímetro, que se encuentran suspendidas en el agua. Este tipo de partículas se puede dar en cantidades muy variables, desde menos de un millón por litro, que difícilmente pueden sostener población alguna de bivalvos, hasta 50 y 100 millones por litro, óptimas para el crecimiento de densos bancos. En las rias Bajas gallegas, esta concentración puede variar entre 2 y 25, dependiendo del lugar, la época del año, la marea y los distintos stocks de animales filtradores que viven de este alimento. Huelga decir que no todos los tipos de partículas orgánicas de este tamaño tienen el mismo valor nutritivo.

Gracias a las células epiteliales ciliadas y mucosas que recubren la branquia, un complejo mecanismo de corrientes y contracorrientes en la cavidad paleal lleva las partículas seleccionadas, embebidas en moco, hasta los palpos labiales y la boca, que se encuentran en la parte anterior de la masa corporal (la opuesta a los sifones en la almeja, o la próxima a la parte puntiaguda en ostras y mejillones).

Este tipo de alimentación hace que los bivalvos colonicen los estuarios o desembocaduras de los ríos en sus partes medias y bajas o las zonas marinas próximas, lugares todos ellos en los que el aporte de nutrientes por el río y el tiempo de retención de estos en el estuario permiten que proliferen los citados elementos del fitoplancton.

 

Reproducción

A partir del primer año de edad, a tallas tan pequeñas como 1 cm en el caso de las almejas, ó de 3 - 4 cm en el caso de ostras y mejillones, los bivalvos alcanzan la madurez sexual. Excepto la vieira y otros pectínidos (zamburiñas y volandeiras) que son hermafroditas, y que tienen por tanto ovarios y testículos a la vez, el resto de los bivalvos tienen sexos separados, son machos o hembras, aunque no sea posible distinguir su sexo a simple vista. A excepción de la ostra plana, que cambia de sexo cada año, las otras especies son machos o hembras a lo largo de toda su vida. En todas estas especies de sexos separados las gónadas están incluidas en la masa corporal, bien sea engrosando el manto en el caso del mejillón, o a ambos lados de la masa visceral en el caso de almejas y ostras.

En buenas condiciones de alimento y temperatura, que suelen coincidir en primavera y comienzo del verano, las gónadas maduran rápidamente y, ante ciertos estímulos, los gametos, óvulos y espermatozoides, son expulsados al exterior, donde tiene lugar la fecundación. La ostra plana es, de nuevo, una excepción: los machos expulsan el esperma, que es usado por las hembras para fecundar los huevos retenidos en la cavidad paleal. En ella se desarrollan durante 2 ó 3 semanas hasta que las larvas son expulsadas al exterior.

En todos los moluscos bivalvos el huevo fecundado da lugar a una larva, llamada véliger, que durante varias semanas vive suspendida en el agua, a merced de las corrientes, filtrando y alimentándose hasta que llega a una talla de 1/4 a 1/3 de milímetro en que baja al fondo, busca un soporte en el que fijarse (ostra, mejillón) o un buen substrato en el que enterrarse (almeja) e inicia un proceso, la metamorfosis, en el que pierde el órgano natatorio de la etapa larvaria, llamado velo, comienza a desarrollar las branquias y las delicadas valvas larvarias comienzan a transformarse en las futuras conchas del adulto.

 

MOLUSCOS BIVALVOS CULTIVADOS

Cuatro son, básicamente, los tipos de bivalvos que cultiva el hombre:

     - mejillones 
     - ostras 
     - almejas 
     - vieiras y similares

 

El hábitat natural específico al que se han adaptado cada uno de ellos a lo largo de millones de años condiciona la forma en la que se cultivan.

En un estuario teórico, los bivalvos colonizan desde la línea de media marea hacía abajo. Las partes más altas, más tierra adentro, son el hábitat preferido de los ostiones u ostrones del género Crassostrea. Ello hace que sean muy resistentes a la desecación y a los cambios de salinidad y temperatura. Un poco más "abajo" se situaría la almeja japonesa, bien adaptada a fondos relativamente fangosos y resistente también a variaciones importantes de salinidad y temperatura. Solapando con este hábitat, la almeja fina coloniza partes más bajas de la zona intermareal hasta la zona sublitoral inmediata, que no descubre nunca. En las partes rocosas de la boca del estuario, el mejillón coloniza la mitad inferior de esa franja intermareal. En la parte más baja de esta y en la zona sublitoral adyacente es donde se establece la ostra plana, mucho más sensible, por tanto, a variaciones de salinidad y temperatura. Por último, la zona sublitoral próxima a los estuarios, o zonas favorecidas por ciertas corrientes, son el hábitat preferido de la almeja babosa y de vieiras y otros pectínidos, lo que hace de ellos animales de difícil cultivo, dado que aguantan mal la desecación y necesitan salinidades y temperaturas casi oceánicas y muy estables.

 

CRIADEROS DE MOLUSCOS

De todas las especies mencionadas, su cultivo se ha iniciado siempre a partir de cría salvaje, recolectada del medio natural. Ello sigue siendo así en el caso del mejillón. En el caso de las ostras y vieiras se han desarrollado técnicas basadas en la colocación en el mar de colectores diseñados para favorecer la fijación de las larvas sobre ellos. Este método no produce los mismos resultados todos los años y, además, es de difícil aplicación en estuarios profundos como las rias Bajas de Galicia. La cría natural de almeja a veces se da en ciertos lugares y en ciertas densidades que permiten su recogida, pero su disponibilidad es muy errática.

 

Por todo ello, desde los años 60 se han desarrollado técnicas complejas para la cría en cautividad de ostras y almejas. 

Hoy en día, los criaderos de moluscos producen abundante cría (también llamada semilla) de estas especies y suponen una garantía de suministro en cantidad y calidad que permiten al engordador una correcta planificación de sus ciclos de producción.

 

El proceso industrial de cría puede dividirse en varias etapas:

     - Acondicionamiento de reproductores e inducción a la puesta
     - Cultivo larvario y metamorfosis 
     - Preengorde o nursery

 

El cultivo de fitoplancton

Todos estos moluscos son filtradores de partículas en suspensión, fitoplancton sobre todo, tanto en su vida adulta como en la fase larvaria. Ha habido muchos intentos de suplir este alimento con partículas inertes de distinta estructura y contenido. Aunque alguna de estas dietas artificiales consigue una sustitución parcial del fitoplancton, ninguna ha conseguido una sustitución completa. Por ello, el cultivo in situ del fitoplancton sigue siendo la base de la cría industrial de moluscos.

Se cultivan distintas especies de flagelados (Isochrysis, Tetraselmis,...) y de diatomeas (Chaetoceros, Thalassiosira,...) todos ellos unicelulares, de un tamaño de pocas milésimas de milímetro. El proceso se inicia desde cultivos patrón mantenidos en medios de cultivo especiales, líquidos o semisólidos, con los que se inoculan volúmenes de cultivo que van desde pequeños matraces hasta botellones o bolsas de plástico de varios litros. Hasta aquí el proceso se suele desarrollar en habitaciones de cultivo especiales, con iluminación y temperatura constantes. A los volúmenes superiores al 1/2 litro se les airea fuertemente con aire a presión al que se le añade cierta dosis de anhídrido carbónico para favorecer la fotosíntesis y mantener el equilibrio de gases y el pH.

Estos volúmenes pequeños se utilizan de inóculo para grandes volúmenes que van desde 50 a 500 y 5.000 litros, ya instalados en el exterior, aprovechando la luz solar, y también fuertemente aireados. El medio de cultivo está formado por agua marina estéril o casi estéril a la que se añade una mezcla especial de sales minerales (nitrato, fosfato,...), vitaminas y oligoelementos.

En estas condiciones, estas especies vegetales se dividen aproximadamente una vez al día. Al comienzo de cada ciclo de producción, se parte de densidades celulares bajas, del orden de 500.000 ó un millón de células por mililitro. Al cabo de 5 ó 7 días, esta cifra se habrá multiplicado por 10 ó 20, y puede procederse a su cosecha, bien sea completa o parcial. En el primer caso, hay que volver a reiniciar el proceso, con un nuevo inóculo. En el segundo, cada volumen de cultivo se hace durar desde unos pocos días más hasta varias semanas. También existen instalaciones en las que el cultivo es continuo: se añade continuamente medio de cultivo estéril y se cosecha continuamente, con lo que cada ciclo de cultivo puede durar varios meses.

 

Acondicionamiento de reproductores

Aunque no se haya dicho hasta ahora, los bivalvos se cultivan en condiciones naturales, casi en su propio hábitat, las rías y playas de nuestras costas. 

Los distintos lugares en que se cultivan difieren bastante en sus factores más importantes: salinidad, temperatura y alimento disponible. Por ello, para su reproducción artificial se buscan reproductores salvajes. Solo ha habido ciertos intentos, con escaso éxito, de seleccionar variedades resistentes a ciertas enfermedades. En todos los demás casos, se busca la obtención de semilla con alta capacidad para defenderse y crecer en cualquier entorno. 

Este entorno, sometido a las fuertes variaciones ya descritas (desecación, temperatura, salinidad y alimento disponible), es el que ha llevado a que las especies más cultivadas sean las más flexibles en su adaptación a estos hábitats.

Se buscan, por tanto, adultos reproductores con buen estado de salud, que, en caso de procedencias lejanas, se han de someter a cuarentena hasta comprobar la ausencia de enfermedades. Su acondicionamiento consiste en mantenerlos a temperatura adecuada (desde 18-20ºC para las especies más marinas -ostra plana, almejas fina y babosa, hasta 22-26ºC para las más propiamente estuarinas -ostrones y almeja japonesa). La maduración de las gónadas lleva de 4 a 6 semanas. Durante todo este tiempo reciben una alimentación diaria del 8% peso seco/peso seco.

Cuando está maduro, el macho de ostra plana expulsa su esperma, que es inmediatamente retenido por la hembra para fecundar sus huevos dentro de la cavidad paleal. Al cabo de unos 15 días, la hembra expulsará espontáneamente entre 300.000 y 700.000 larvas de 0,15 mm. En el caso de las almejas o de la ostra japonesa, son inducidas a desovar mediante un aumento brusco de temperatura. Si están maduros, machos y hembras desovan con facilidad, expulsando sus gametos al medio. La fecundación tiene lugar inmediatamente. Se pueden obtener así entre 20 y 100 millones de huevos fecundados por cada kilogramo de reproductores.

 

Cría larvaria

Estos huevos, o las larvas ya desarrolladas de ostra plana, se pasan a tanques de cultivo larvario, a densidades de 2 a 10 por mililitro en cultivo discontinuo o de 50 a 100 por mililitro en cultivo continuo con alta renovación de agua. La temperatura de cultivo suele ser similar a la de acondicionamiento de los reproductores. Se añade alimento todos los días, a una concentración de unas 100.000 células de fitoplancton por mililitro. Los tanques larvarios se vacían cada segundo día, siendo las larvas retenidas sobre tamices de tamaño apropiado al crecimiento de la larva. Las larvas se lavan con cuidado, y el tanque se limpia escrupulosamente y se vuelve a llenar con agua de mar filtrada a la temperatura adecuada.

Al cabo de 10 a 20 días según la especie y la temperatura, la larva véliger, ya de unos 0,25 mm en el caso de las almejas, o de 0,35 en el caso de las ostras, desarrolla un pié musculoso e inicia la vida bentónica. Las almejas comienzan a reptar por el fondo. Pierden el velo que les ha servido para nadar y filtrar alimento y comienzan a desarrollar las nuevas branquias. En ese momento se les pasa a bandejas sumergidas con fondo de malla y con circulación forzada. Ahí siguen creciendo, recibiendo el mismo alimento que las larvas, hasta la talla de 1 ó 2 mm a la que ya pueden ser llevadas a instalaciones en el exterior, nurseries o semilleros, en donde siguen creciendo en condiciones menos intensivas, más naturales, aunque sometidas a los cambios propios de los factores fisico-químicos y biológicos del medio.

En el caso de las larvas de ostras, llegado el momento de la metamorfosis, se les puede inducir hormonalmente a este proceso sin necesidad de que se fijen a ningún soporte, o pueden colocarse colectores de diversos tipos sobre los que la larva se fija, siendo despegada manualmente 24 horas más tarde en el caso de ciertos colectores plásticos o pueden dejarse permanentemente sobre dichos soportes, cuando se trata de material encalado o de conchas o polvo de conchas. La semilla que se obtiene por cualquiera de estos procesos se coloca en bandejas de fondo de malla o en columnas de circulación ascendente hasta que alcanzan 1 ó 2 mm y se pasan a nurseries en el exterior.

 

Preengorde

Las distintas técnicas de engorde de la semilla de moluscos requieren unas tallas iniciales mínimas que van desde pocos milímetros hasta 1 ó 2 cm. La obtención de grandes cantidades de semilla de estas tallas no puede llevarse a cabo con fitoplancton cultivado, debido a su elevado coste de producción. 

Por ello, en cuanto las postlarvas en el criadero alcanzan una talla mínima de 1 ó 2 mm se llevan a nurseries o semilleros, instalaciones al aire libre, donde ya pueden hacer uso del alimento natural suspendido en el agua.

Hay distintos tipos de semilleros. Desde los más sencillos, consistentes en bolsas o cajones de malla fijados en suelos arenosos apropiados o cestillos de malla plástica suspendidos de bateas flotantes, hasta estanques en tierra, con circulación forzada de agua. En cualquiera de los casos, el semillero debe cumplir ciertas condiciones:

     - estabilidad de temperatura y salinidad 
     - suficiente alimento disponible 
     - fuera del alcance de depredadores, cangrejo sobre todo. 
     - protegido de temporales 
     - accesibilidad para su cuidado periódico 
     - ausencia de contaminación urbana o industrial

Las labores que requiere el semillero son:

     - revisión de la protección contra depredadores 
     - limpieza de los organismos que crecen sobre todo tipo de estructuras ("fouling") 
     - cribado periódico y separación por tallas

Una vez que la semilla ha alcanzado el tamaño deseado, su alta resistencia a la desecación permite su traslado en seco a largas distancias sin ningún problema, siempre que se eviten las altas temperaturas del verano (óptimo: 10-15ºC) y la exposición directa al sol.

 

PROBLEMÁTICA GENERAL Y PERSPECTIVAS EN LA PRODUCCIÓN DE CRÍA DE BIVALVOS

La mejor adaptación al medio estuarino disponible para las operaciones de engorde ha conducido al éxito de especies como la ostra o la almeja japonesas. Por ello, son las especies que más se cultivan en todo el planeta. En lugares de aguas profundas y protegidas se cultivan varias especies de pectínidos (Argopecten purpuratus y Patinopecten yessoensis) partiendo de semilla salvaje captada sobre diversos tipos de colectores de fibras plásticas.

En cuanto a las especies autóctonas, la ostra plana requiere temperaturas no demasiado elevadas. Su cultivo está hipotecado por la existencia de dos parásitos, Bonamia ostreae el más dañino, que causan grandes mortandades en los stocks de cultivo. Su producción en criadero es más dificultosa que la de la ostra japonesa. Los resultados finales, más erráticos. Hoy por hoy, es, aún, una especie por desarrollar. Las técnicas estándar de obtención de cría de moluscos necesitan refinarse y adaptarse a los requerimientos particulares de esta especie. El éxito de su engorde requiere la elaboración de estrategias de manejo que permitan reducir el impacto de los mencionados parásitos.

La almeja babosa, de rápido crecimiento, requiere lugares de cultivo protegidos de variaciones de salinidad y temperatura. Su comercialización final está limitada por su baja resistencia a la desecación.

La almeja fina necesita condiciones más estables que la japonesa, sus requerimientos de salinidad y temperatura son algo más limitados que ésta, aunque aguanta bien la desecación. La obtención de semilla en criadero no da mayores problemas. Las técnicas de engorde necesitan probablemente refinarse para disminuir mortalidades y otros costes.

En cuanto a nuevas tecnologías, hay dos capítulos con futuro: la obtención de variedades triploides, estériles y que, por tanto, no sufren el estrés y la mortandad asociadas a la maduración sexual y a la puesta y permiten su comercialización durante el verano, y la telecaptación de larvas de ostra. En esta técnica, el criadero produce solamente larvas listas para metamorfosis, que se envían al engordador, quien dispone de tanque especiales donde hacer la fijación de estas larvas sobre soportes o colectores de diversos tipos (conchas de ostra o mejillón son los más usados). Varios días después de la fijación, estas conchas, que contienen una o dos decenas de ostritas de menos de 1 mm, son llevadas directamente a las instalaciones de engorde, bateas o directamente sobre fondos adecuados.

En todos los casos, la disponibilidad de semilla de criadero, en cantidad y calidad, y en las fechas que requiera cada estrategia de engorde, parece un requisito indispensable para el futuro del cultivo de estos moluscos.

 

 

 

Fernando Gutiérrez Gómez
C. Cisneros 87, 5ºA
39007-Santander 

Teléfono: +34.942.233.628 
Móvil: +34.676.684.452

fggsvb@teleline.es

Más información

© Copyright 2000-2008 - Director Alejandro Güelfo Fuentes
Edificio "Las Salinas" - Parque Comercial Las Salinas - Calle Dr. Duarte Acosta Nº 7 - C.P. 11.500 El Puerto de Santa María (Cádiz - España )
Tel.: (+34) 956.87.50.92 - misPeces.com es editada por InterAqua C.B. C.I.F. E-11766532 - webmaster@mispeces.com
Imagen y Fotografía: alecat.com