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Cádiz - Un equipo
de investigación de la Universidad de Cádiz
(UCA) participa en un proyecto europeo de control
de la reproducción y domesticación
del atún rojo, que en las últimas
décadas ha sufrido una fuerte presión
debido a la extraordinaria demanda de los mercados
asiáticos.
Durante los tres próximos
años, los científicos andaluces, junto
a otros del Instituto Oceanográfico Español
en Mazarrón (Murcia), desarrollarán
diferentes herramientas para saber más de
su biología reproductiva, tanto en cautividad
como en estado salvaje.
Según declaraciones al Diario de Cádiz,
Antonio Medina, del Departamento de Biología
de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales
de la UCA, "si llegamos a conocer este aspecto,
habremos ganado tiempo y pronto hablaremos de una
nueva especie capaz de rendir al cien por cien en
un nuevo hábitat".
Para diseñar "en
las mejores condiciones un sistema de acuicultura",
los grupos de trabajo se han marcado varios objetivos.
El primero de ellos es conocer los niveles hormonales
y de madurez de los ejemplares, tanto en las piscifactorías
como en libertad. De este modo, los científicos
podrán estudiar la capacidad de producción
de ovocitos de las hembras en estos dos escenarios
y controlar la maduración de los gametos.
"Así, podremos
determinar la viabilidad de obtener huevos fértiles
en las jaulas", declaró Medina, quien
subrayó que otros expertos se ocuparán
de desarrollar técnicas de manipulación
y manejos de las muestras en vivo; incluyendo el
transporte de los peces y la extracción de
tejidos (biopsias) con métodos no invasivos.
El proyecto, que se inició
en 2003, persigue, por otro lado, la observación
del comportamiento sexual de los ejemplares en dos
periodos bien diferenciados: entre mayo y julio,
meses en los que se produce la primera migración
a través del Estrecho hacia el Mediterráneo
para el desove, principalmente en las islas Baleares;
y, por otro lado, entre septiembre y noviembre,
cuando los atunes realizan el camino contrario.
En estas dos estaciones, los investigadores volverán
a analizar los niveles hormonales de los peces.
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Para los ejemplares capturados
se han diseñado jaulas especiales para que
se estos desarrollen y alcancen la madurez con total
normalidad. "Controlar la reproducción
de la especie implica la capacidad de proporcionar
las condiciones idóneas para que ocurra la
maduración y fecundación de los huevos
de manera espontánea.
Seguidamente, hay que determinar
fórmulas adecuadas para la recolección
de los huevos y para el cultivo larvario. Si esto
no fuera posible, se podría recurrir alternativamente
a la inducción hormonal de la puesta",
aseguró Medina. Generalmente, el proceso
de engorde de atunes en cautividad se realiza de
la siguiente forma: "Utilizamos jaulas móviles
que se aprovisionan directamente en los caladeros
de pesca. Se remolcan masas de atunes vivos en cantidades
de unas 60 toneladas y una vez llegados a las instalaciones
de cría, los peces son transferidos a las
jaulas de engorde. Estas últimas son de mayor
tamaño y resistencia que las estructuras
convencionales utilizadas normalmente para el cultivo
de otras especies", subrayó el experto.
Cada tres meses los biólogos
marinos realizan un seguimiento ambiental de la
instalación, cargados con bolsas, botes,
cámaras de fotos y distintos aparatos de
medición in situ. Este aspecto es clave para
la Comisión Europea, quien ya ha asegurado
que debería establecerse una talla mínima
para su estabulación en jaulas. "Y ya
que la pesca está dirigida a la captura de
ejemplares vivos, la devolución al mar de
los individuos pequeños sería una
práctica viable", declaró Ernesto
Penas, representante de Bruselas en un simposio
sobre Domesticación del Thunnus thynnus,
celebrado en 2002.
"Tan pronto como podamos
cerrar el ciclo de vida del atún rojo podremos
comenzar a pensar en su cultivo como una industria
comparable a la del pollo, de la ternera o del cerdo",
dijo el investigador israelí Hillel Gordin.
"El atún rojo podría llegar a
ser la ternera del mar", declaró Medina.
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