| Vigo
- Expertos del Grupo de Autentificación de
Productos Marinos del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) insistieron el martes
en estudiar los procesos de transformación
del pescado, ya que el consumo de los alimentos
elaborados en los últimos años ha
crecido por encima del fresco.
Este análisis, conocido
con el nombre de "trazabilidad" y que
consiste en realizar un seguimiento de toda la cadena
productiva de los productos desde su extracción
hasta su comercialización, es el tema central
de la jornada organizada en Vigo por el CSIC y el
Centro Tecnológico del Mar (CETMAR).
El director gerente de este
centro, Amancio Landín, fue el encargado
de presentar la primera de las conferencias y de
hacer un repaso por los dos años de actividad
desarrollada por CETMAR en el intento de estrechar
las relaciones entre el sector marítimo pesquero
y el científico técnico.
Tras destacar los más
de 40 proyectos que ha realizado desde el 2002 -tanto
nacionales como internacionales-, a los que sumó
las cerca de 80 actividades que está llevando
a cabo en la actualidad, Landín resaltó
la importancia de esta labor de "puente"
que ejerce el CETMAR para garantizar la viabilidad
de las empresas pesqueras.
Landín resaltó
asimismo la "cada vez mayor importancia"
que los consumidores dan a los certificados de calidad
y seguridad de los productos que se comercializan
y, en este sentido, abogó por profundizar
en la búsqueda de mecanismos de control en
los procesos productivos.
Esta opinión fue compartida
por el coordinador de proyectos del Instituto de
Investigaciones Marinas del CSIC en Vigo, Ricardo
Pérez Martín, quien apuntó
que dado el incremento del consumo de productos
del mar elaborados frente a los frescos, la necesidad
de conocer el origen y la composición exacta
de estos alimentos también aumenta.
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Explicó
que la globalización del mercado de productos
semielaborados y la disminución de especies
disponibles para las capturas, ha llevado a las
empresas ha optar por tipos de pescado alternativos
que, si bien no son los más apreciados por
los consumidores, son los que más se comercializan.
En la actualidad, según
apuntó Pérez Martín, existen
ya unas 4.000 especies de pescado identificadas
que "cada vez se comercializan con nuevas presentaciones"
que alejan al producto de su estado original y dificultan
su identificación por el consumidor.
"Esta circunstancia hace
necesario disponer de técnicas que nos permitan
tener un mayor conocimiento y más información
sobre los productos, sus procesos de elaboración
y su distribución" para garantizar la
seguridad y la calidad de lo que se comercializa,
indicó el experto.
Esta es la razón de
que en los últimos años el Instituto
de Investigaciones Marinas haya incidido en la puesta
en marcha de diversos proyectos de investigación
con el fin de determinar las especies pesqueras
que se utilizan en los productos comercializados.
A este respecto destacó
que tanto España como la UE han aprobado
numerosas normativas que hacen hincapié en
el correcto etiquetado de los productos marinos
frescos y, sobre todo, congelados y transformados,
que aportan información son sólo de
la especie tratada sino de su procedencia y su distribución.
Para Pérez Martín,
todas estas investigaciones y normativas son fundamentales
por varios aspectos "que no deben descuidarse
en las empresas" como son el comercial, el
sanitario, el ecológico y la gestión
e inspección pesquera que certifican la calidad
de los productos.
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