| Barcelona
- El incremento de la temperatura del agua donde
se desarrollan los huevos de algunos peces puede
derivar en un aumento del nacimiento de machos,
según un estudio sobre cómo influyen
los factores ambientales en la reproducción
de estos animales realizado por el Instituto de
Ciencias del Mar del CSIC.
Un grupo de investigadores
de este instituto, adscrito al Centro Mediterráneo
de Investigaciones Marinas y Ambientales (CNIMA)
del CSIC, investiga las condiciones ambientales
que afectan a la diferenciación sexual de
los peces y trabaja de momento con lubinas y rodaballos.
Según ha informado
en un comunicado al que ha tenido acceso misPeces.com
del propio CSIC, este equipo ha descubierto ya que
la temperatura del agua influye en que nazcan una
proporción más elevada de machos que
de hembras de los huevos de lubina que eclosionan.
Las larvas que salen de estos
huevos no tienen sexo definido hasta que no pasan
unos meses y llegan a una medida de entre 8 y 14
centímetros, y ello dependerá principalmente
de su carga genética.
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Francesc
Piferrer, el director del proyecto que lleva por
nombre Sexratio, ha asegurado que "la proporción
de machos en una puesta concreta varía entre
el 30% y el 70%, según el origen de los progenitores,
lo que indica que existe un fuerte componente parental,
pero cuando se consideran todas las puestas en conjunto
la proporción de machos es de un 50%".
Los investigadores observaron que si la temperatura
del agua en la que se desarrollan es más
elevada de lo normal (13-18 grados), la proporción
de machos aumenta al 80, 90 e incluso al 100%.
El equipo de Piferrer cree
que la clave está en el gen cyp19, que codifica
para el citocrom P450 aromatasa, una enzima responsable
de la producción de estrógenos a partir
de andrógenos, los dos tipos principales
de esteroides sexuales y necesarios para la diferenciación
gonadal.
Esta investigación
podría ayudar a entender si factores como
el cambio climático global o la contaminación
pueden tener alguna repercusión sobre la
población de peces.
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