| Gijón
- Las tres instalaciones de acuicultura que funcionan
en Asturias, controladas por la Junta Nacional Asesora
de Cultivos Marinos (Jacumar), tienen su principal
actividad en la almeja y el mejillón, aunque
desarrollan más cultivos. Se ubican en dos
escenarios: la ría de Villaviciosa y la del
Eo. La primera de ellas, que incluye la zona de
marismas, se centra en la producción de almejas
babosa (fina y japonesa), berberecho, muergo, ostras
(plana y japonesa) y mejillones del tipo común
y mediterráneo.
Según lo publicado
por la Voz de Asturias, en la ensenada de La Linera,
en la ría del Eo, en Castropol, se crían
exactamente las mismas especies que en la anterior.
Además, esta zona alberga una tercera instalación,
que se dedica a los erizos de mar (común
y violáceo), así como a moluscos gasterópodos
en general.
Jacumar realiza una continua
labor de control de estas explotaciones, que están
reguladas por diferentes normas que se han venido
desarrollando desde el año 2000 y que tienen
por objeto la protección y el potenciamiento
de las producciones de acuicultura en todo el litoral
nacional.
Así, el Ministerio
de Agricultura, Pesca y Alimentación ha desarrollado
hasta ocho planes nacionales de cultivos marinos.
El Principado de Asturias participa en cinco de
ellos. En concreto, en los referidos al cultivo
del pulpo, el besugo, el cultivo en jaulas, en artefactos
flotantes y de solénidos. Todos ellos tienen
una duración de tres años.
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El
primero de ellos tiene como objetivo mejorar los
aspectos tecnológicos del cultivo larvario
del pulpo que permitan cerrar su ciclo de cultivo
y optimizar el proceso de engorde para hacerlo más
rentable.
Con el del besugo se pretende
desarrollar y poner a punto la técnica de
cultivo de esta especie en todas sus fases a escala
industrial, en base a las experiencias ya realizadas
en los centros participantes, especialmente en el
control de la reproducción y en la obtención
de un alimento específico para la optimización
del crecimiento.
Con el cultivo en jaulas se
tiene un doble objetivo. Por un lado, la obtención
de un mapa del litoral español en el que
queden reflejadas las zonas consideradas más
apropiadas para el desarrollo de la actividad y,
por otro, la realización de estudios para
evaluar el posible impacto de las instalaciones
en el medio marino.
En cuanto a los artefactos
flotantes, se trata de una experiencia piloto en
acuicultura de peces mediante la instalación
de jaulas en mar abierto.
Finalmente, el de solénidos
pretende analizar, desde una perspectiva global,
la situación del recurso y el grado de explotación
y gestión que se ejerce para proponer protocolos
y métodos de gestión adecuados para
lograr una producción sostenible. Su objetivo
último es el de desarrollar el cultivo de
estas especies y mejorar el proceso de depuración
a través del conocimiento biológico.
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