| Vigo
- Tanto es así que en los últimos
seis años la producción acuícola
marina se ha duplicado, debido a la apertura de
centros de cultivo como el de la empresa noruega
Stolt Sea Farm, en cabo Vilán. La pujanza
de este sector ha llevado al Consejo Internacional
para la Exploración del Mar (ICES) a tomarlo
"muy en serio" en su conferencia científica
anual, que concluyó ayer en Vigo, y a considerarlo
como "una alternativa a la explotación
tradicional de los recursos".
Según lo publicado
por la Opinión Digital de A Coruña,
los datos hablan por sí mismos. Según
la Organización de Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), en 2030
más de la mitad de los productos marinos
que se consuman procederán de la acuicultura.
Asimismo, ya en la actualidad su consumo se sitúa
en torno al 40%. En Galicia, la producción
estimada de la acuicultura marina ascendió
a 267.621.432 kilogramos en 2002, lo que supuso
unos beneficios de 193,7 millones de euros, según
los registros de la Consellería de Pesca.
Doce años antes, en 1993, el valor generado
fue de 93,65 millones, un 51,8% menos.
|
La
culpa de esta situación la tiene la apertura
de numerosos centros de cultivos por todo el litoral
gallego, como la recién inaugurada planta
de Stolt Sea Farm en cabo Vilán. Esta factoría,
con capacidad para producir al año unas 1.200
toneladas de pescado, en su mayoría rodaballo,
convierte a esta comunidad en el mayor productor
mundial de rodaballo. "En apenas seis años
hemos multiplicado por dos la producción
acuícola gallega", comenta José
Benito Peleteiro, investigador del Instituto Español
de Oceanografía (IEO), que participa en la
conferencia del ICES. "Pero cuando Pescanova
abra la planta de cabo Touriñán ésta
se llegará incluso a triplicar", asegura.
Las especies comerciales como
la merluza y el bacalao no son las únicas
que se están "amenazadas" por las
alteraciones del cambio climático y la sobrepesca
en los ecosistemas del nordeste atlántico.
Simon Jennings, presidente del Comité Científico
Asesor sobre Ecosistemas del ICES, aclaró
ayer que el esfuerzo pesquero "a corto plazo"
y el aumento de la temperatura del océano
"a largo plazo" son los dos principales
factores de riesgo para estos ecosistemas. Jennings
indicó que las artes de pesca, especialmente
las de arrastre, están causando destrozos
en las profundidades del océano y el declive
de especies no comerciales, como el tiburón
y la raya.
|