Gijón
– Asturias junto con el apoyo de Galicia,
Cataluña y Cantabria está impulsando
un proyecto de mejora de la producción
de oricios de tal forma que esperan hallar
resultados en el año 2006 que mejoren
el crecimiento de esta especie.
Recientemente la pasada semana, el director
general de Estructuras y Mercados Pesqueros
del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
(MAPA), el gijonés Alberto López
García – Asenjo y los responsables
de pesca de Asturias y Cantabria
La Secretaría General de Pesca Marítima
considera que la acuicultura es un complemento
importante, en el presente y previsiblemente
más aún en el futuro, de la
pesca tradicional, es decir, la llamada extractiva.
La propuesta al Plan Nacional de Acuicultura
de desarrollar un estudio que propicie la
explotación controlada de la especie
fue aprobada para un periodo de dos años,
de forma que se desarrolla ya durante 2005
y continuará en 2006. Al final del
mismo se ofrecerán los resultados de
la investigación, liderada por el Centro
de Experimentación Pesquera de Gijón,
pero en la que participan también científicos
de Galicia, Cataluña y Canarias.
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El oricio tiene
gran interés comercial porque alcanza
altos precios tanto para su consumo en fresco
como para producir conservas de gran calidad
y cotización.
En ese sentido, Alberto López manifestó
a un periódico local que, para favorecer
la explotación en acuicultura de los
oricios, es tan importante determinar las
mejores condiciones de crecimiento como evitar
la saturación del mercado, ya que,
en ese caso, se podría conseguir el
resultado contrario al apetecido, es decir,
una caída de precios que impida a las
explotaciones alcanzar una rentabilidad razonable.
Sin perjuicio de las conclusiones de la investigación
en marcha, Alberto López indicó
que el cultivo de oricios tendría que
hacerse en parques naturales, ya que establecer
artificialmente las condiciones deseables
comportaría unas inversiones abultadísimas.
Los científicos tienen como objetivo
establecer las mejores condiciones de temperatura,
recorrido de marea, salinidad del agua, etcétera,
para favorecer el crecimiento de la especie.
No obstante, en el caso del oricio, se intenta
conseguir no solo un desarrollo igual al del
medio natural, sino incluso mayor, pues se
trata de una especie de crecimiento muy lento,
de unos siete años para alcanzar la
talla mínima para el consumo.
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