Vinarós
– Este fin de semana han hablado en el caso
de la piscifactoría de Vinaròs,
tanto el alcalde de la ciudad, como el representante
de la empresa afectada, Cultipeix S. L.
Según aparecía publicado ayer
en el diario local Panorama Actual, Antoni
García, gerente de Cultipeix, espera
que la conselleria de Territorio y Vivienda,
"cuando haya revisado estas alegaciones,
nos llame a nosotros porque tiene la obligación
de informarnos de lo que hay, debe darnos
la oportunidad de defendernos". En clara
referencia a las alegaciones presentadas en
la consellería de Medio Ambiente por
diversos colectivos al proyecto de instalación
de viveros flotantes para cría de doradas
y lubinas.
García dejó claro que su empresa
"hará todo lo que sea necesario
para poder instalar la piscifactoría,
dado el convencimiento que no va a producir
los perjuicios que se han dicho desde el Ayuntamiento
de Vinaròs y varios colectivos, sino
todo lo contrario, pues considera que va a
crear riqueza, como por ejemplo, puestos de
trabajo".
El proyecto de piscifactoría ha servido
como argumento para rechazar otro proyecto
marino que también ha generado el rechazo
generalizado en la población vinarocense,
el parque eólico.
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Así,
en la denegación que de este proyecto
ha hecho el Ministerio de Medio Ambiente a
la empresa Capital Energy, se indica que el
parque hubiera afectado a los arrecifes artificiales
instalados por la conselleria y también
a la piscifactoría prevista en estas
costas del norte de Castellón.
En el pleno ordinario de diciembre del Ayuntamiento
de Vinaròs, celebrado el pasado martes,
la Associació de Veïns Migjorn
preguntó a través del edil de
Participació Ciudadana, Ramon Adell,
cómo se encontraba el tema de las alegaciones
a esta granja marina, a lo que el alcalde
respondió que de momento no se habían
tenido noticias sobre las mismas, una vez
se habían ya enviado a Valencia.
En otro pleno también con carácter
extraordinario del Ayuntamiento de Benicarló
se aprobó por unanimidad una moción
en la que se rechazaba la piscifactoría,
de cincuenta hectáreas de superficie,
al considerar que las corrientes marinas desplazarían
hasta la costa benicarlanda los excrementos
y medicamentos que se utilicen en la misma.
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