Quito (Ecuador)
– El uso de probióticos y su aplicación
en camaronicultura (según se denomina
al cultivo de langostinos en Latinoamérica),
podría contribuir a reducir las epidemias
que afectan a esta industria. Esta ha sido
una de las conclusiones a las que se ha llegado
en el VIII Congreso de Acuicultura Ricardo
Cedeño, especialista de la Fundación
Cenaim-Espol.
Para Cedeño, el uso indiscriminado
de químicos para contrarrestar virus
o epidemias en esta industria “podría
generar la resistencia de los microorganismos
que las afectan”.
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El experto hizo
público unos datos que demuestran que
el uso de probióticos en el cultivo
de langostinos da mejores rendimientos que
en los casos que no se realiza esta técnica.
Puso como ejemplo dos experiencias distintas,
una realizada en 2003 y otra en 2004, donde
se apreciaba un incremento apreciable en la
producción.
Otro experto, Bonni Bayot, perteneciente
al Cenaim, comentó que desde hace tres
años, la fundación trabaja en
un sistema de Alerta Epidemiológica
y de Manejo Acuícola (Saema), el cual,
según palabras del experto, de esta
manera, “el sector tendrá la ventaja
de detectar el inicio de una epidemia”.
En la actualidad 12 productoras de langostinos
en Ecuador trabajan con Cenaim-Espol en el
programa de aplicación de probióticos
en los criaderos.
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