Roma -
Un conjunto de medidas de carácter
restrictivo, adoptadas por los 24 países
de la Comisión General de Pesca del
Mediterráneo (CGPM), organismo afiliado
a la FAO, entró ayer en vigor con el
objetivo de salvaguardar los recursos pesqueros
en el Mediterráneo.
El secretario de la Comisión General
de Pesca del Mediterráneo, Alain Bonzon,
señaló que el registro esta
ideado para combatir la pesca ilegal, no documentada
y no reglamentada y asegurar que las flotas
cumplen con los requisitos.
Los países de la Comisión
han acordado además dar una serie de
pasos para aumentar el control sobre la captura
de ejemplares de atún rojo destinados
a la acuicultura.
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También
conocida como técnica de "engorde
del atún", se trata de un proceso
en el que los peces jóvenes son capturados,
encerrados en criaderos y engordados con técnicas
de acuicultura para su posterior comercialización.
Esta decisión se ha adoptado de manera
conjunta con la Comisión Internacional
para la Conservación del Atún
Atlántico e incluye controles más
severos sobre el tamaño mínimo
para la captura del atún rojo, que
se limita a los ejemplares con un peso superior
a los 10 kilogramos.
En su último informe sobre el estado
mundial de la pesca y la acuicultura, la FAO
expresa su preocupación por el impacto
que tiene la captura de peces inmaduros, así
como por el uso de piensos elaborados para
alimentar a los peces en cautividad, en lugar
de importar pescado crudo para este fin.
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