Santiago de Compostela
- El presidente del Grupo Tragsa, Josep Puxeu
Rocamora, afirmó ayer que España
se encuentra en una posición "pionera"
en seguridad alimentaria, con un "nivel
de tolerancia cero" de sus ciudadanos
en esta materia.
Puxeu informó en conferencia de prensa
de las actuaciones del grupo que preside,
de carácter público, en trazabilidad
y seguridad alimentaria, en el marco de la
VIII Conferencia Iberoamericana de Ministros
de Agricultura, que se inició ayer
en Santiago para estudiar estas garantías
en el comercio de productos agrarios y ganaderos.
Tras explicar la participación de
las empresas de este grupo en los distintos
proyectos referidos a la seguridad alimentaria
y trazabilidad de los productos agrarios y
ganaderos, preguntado por los informadores,
Puxeu Rocamora explicó que muchos grandes
avances se habían vinculado a catástrofes
y la de la colza en España hizo que
"este país aprendiese muchísimo
en cómo no se hacen las cosas".
Así, España se encuentra hoy
en una posición muy avanzada dentro
de la Unión Europea y ello se demostró
en respuestas como la que se estableció
en el caso de la EBB, insistió.
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El presidente
de Tragsa señaló que las respuestas
en España son hoy "muy rápidas"
y los sistemas "funcionan a la perfección",
por lo que los consumidores pueden estar tranquilos.
Preguntado por la intervención de
su grupo en países presentes en la
conferencia latinoamericana que hoy se inauguró
en Santiago, Josep Puxeu dijo que será
precisamente en esta reunión donde
se concreten tanto actuaciones multilaterales
como bilaterales.
Agregó, no obstante, que Tragsa ya
colabora con estos países en otros
ámbitos, como en desarrollo y regadíos
con Venezuela o sustitución de cultivos
y también en regadíos en Colombia.
De la presencia internacional del grupo,
su presidente citó asimismo la colaboración
con países del Magreb y Egipto en sanidad
e inseminación animal, o en optimización
de aprovechamientos hidráulicos en
zonas áridas de China.
También hizo una especial referencia
a la participación en la reconstrucción
de Afganistán, que se concreta en la
rehabilitación de un hospital, de una
pista de 40 kilómetros y en trabajos
de abastecimiento de agua potable y electrificación.
Tragsa ocupa a unos 15.000 empleados, facturará
este año unos 750 millones y prevé
unos beneficios de en torno a los 30 millones
de euros.
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