Bruselas - La
Comisión Europea (CE) ha propuesto
exigir un "permiso" obligatorio
a las piscifactorías que quieran criar
especies de pescados y moluscos no nativas
o "exóticas", para evitar
daños ambientales, informaron ayer
fuentes comunitarias.
Bruselas pretende establecer un sistema de
licencias, que darían las autoridades
nacionales, con el fin de controlar todas
las especies foráneas que son introducidas
para la cría en las explotaciones de
acuicultura, según una propuesta, facilitada
a fuentes próximas a misPeces.com.
El objetivo es evitar que se produzcan problemas
ambientales, como por ejemplo la desaparición
de especies autóctonas a causa de la
invasión de ríos o lagos por
animales "exóticos" ó
como ha ocurrido cuando las ostras han ocupado
el espacio de bancos de mejillones.
El sistema de permisos es el punto central
de la propuesta aprobada hoy por la Comisión
para regular la introducción en acuicultura
de especies no nativas o exóticas,
a veces importadas de otros continentes.
Bruselas plantea que cuando una empresa acuícola
quiera introducir una especie exótica,
solicite autorización a un comité
nacional consultivo, encargado de aprobarla.
Si se considera que la introducción
"no es rutinaria", será necesario
un análisis de riesgo ambiental.
Los permisos solamente valdrán para
movimientos considerados de "bajo riesgo"
y si por el contrario, el peligro es "medio"
o "alto", el comité consultivo
estudiará con las empresas los procesos
o las tecnologías para reducir los
problemas, según la propuesta.
El proyecto, que deberán aprobar los
países de la UE, establece procedimientos
de cuarentena y en algunos casos, las autoridades
podrán solicitar "informes piloto"
previos, antes de que la especie extranjera
sea comercializada a gran escala.
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La regulación
que propone la CE incluye también requisitos
sobre planes de contingencia y vigilancia,
así como registros nacionales.
Según la propuesta, los Gobiernos
decidirán quién paga estos controles,
pero está previsto que corran a cargo
de las industrias.
Asimismo, las piscifactorías podrán
pedir una "demanda múltiple"
para un período de cinco años,
según el texto de la propuesta.
Los Gobiernos decidirán quien paga
estos controles, pero está previsto
que corran a cargo de la industria.
Cerca de 70 especies se han introducido en
Europa para la cría en piscifactorías,
con los consiguientes beneficios económicos,
como por ejemplo los de algunos tipos de trucha
o de ostras.
Sin embargo, su expansión ha dañado
el hábitat de peces o moluscos autóctonos,
como ha ocurrido con las ostras del Pacífico,
que invaden los bancos de mejillones.
Otros ejemplos han sido la introducción
de lucios en ríos, para la pesca deportiva,
que después devoraron otras especies
ó en el caso de aguas de lastre (peso
muerto en un buque mercante), su vertido posterior
implica el arrojo de animales como medusas
que se comen la anchoas.
La propuesta afectará a especies comerciales
que se crían en acuicultura, pero no
a peces para los acuarios, ni tampoco atañe
a organismos genéticamente modificados
(OGM).
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