Palma - Los pescadores
de almadraba de Cádiz y la organización
ecologista WWF-Adena exigen a la Comisión
Internacional para la Conservación
del Atún Atlántico (ICCAT) que
adopte medidas como la ampliación de
la veda en las aguas de desove de Baleares
y Libia para garantizar la pervivencia del
atún rojo y de su pesca.
Así lo explicaron representantes de
los pescadores y de la asociación proteccionista
internacional con ocasión de la celebración
en Palma de una reunión de trabajo
de la ICCAT preparatoria del encuentro decisorio
que tendrá lugar en Dubrovnik (Croacia)
el próximo noviembre, donde el Gobierno
español reafirmará su propuesta
de ampliación de la veda en el Mediterráneo.
El representante de WWF-Adena en la capital
balear, Raúl García, explicó
que de las 30 especies que gestiona el ICCAT,
"sin duda alguna el atún rojo
es la estrella desde el punto de vista económico
y ecológico".
Aunque en la reunión de Palma no se
tomarán decisiones, "al menos
se están reconociendo algunos problemas",
subrayó García, que citó
el "uso ilegal de avionetas para pescar
atún rojo" y "el incumplimiento
absoluto de las cuotas" máximas
de capturas establecidas por país como
las amenazas para esta especie, cuya pesca
podría "colapsarse" y desaparecer
por la drástica disminución
de ejemplares en unos cinco años.
"Es el último año donde
es posible revertir la situación",
afirmó el ecologista, que lamentó
también la poca agilidad en la toma
de decisiones del ICCAT.
A su juicio, y en consonancia con los almadraberos
y con el propio Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación, una medida muy
positiva sería prohibir la pesca en
el Mediterráneo, donde desova el atún
rojo, al menos entre los meses de julio a
agosto.
"Así se salvaguardaría
un 90 por ciento de la producción larvaria",
destacó García, que abogó
también por controlar "las barbaridades
que se hacen en aguas internacionales o en
aguas de países como Libia o Túnez,
que han modificado unilateralmente su legislación"
para permitir "hacer lo que les dé
la gana" a pesqueros de otros países,
sobre todo japoneses y franceses.
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En este sentido,
apuntó que la única fórmula
válida para limitar estas prácticas
pasaría por impedir la comercialización
de piezas cuya captura no esté certificada,
para lo que sería preciso una mayor
implicación de los países consumidores,
entre los que destaca Japón, que acapara
el 90 por ciento.
"La Comisión Europea debe tomar
la batuta y dar la razón a los que
la tienen y que pongan en orden a los países
que no están respetando la regulación",
dijo el representante de WWF-Adena.
Otro factor que dificulta el control de la
pesca del atún rojo, indicó,
es el hecho de que la práctica totalidad
de las capturas de esta especie mediante el
sistema de cerco no se comercializan directamente
sino que se engordan en cautividad, actividad
en la que España es líder, con
criaderos principalmente situados en la costa
murciana.
La gerente de la Organización de Productores
Pesqueros de Almadraba, Marta Crespo, cuya
entidad reúne a los almadraberos de
Conil, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa,
(400 puestos de trabajo y 200 indirectos)
subrayó la coincidencia "con la
postura ecologista".
"Estamos viendo como las capturas de
almadrabas en los últimos seis años
han descendido un 80 por ciento", lo
cual es "muy representativo de la situación
del sector" porque este arte de pesca
tradicional es "como un contador natural",
manifestó Crespo.
Por otro lado, el secretario ejecutivo del
ICCAT, el marroquí Driss Meski, recalcó
que la reunió de Palma, que se prolongará
hasta el viernes, sólo tiene carácter
consultivo y que las decisiones se adoptarán
en octubre después de que el próximo
verano se realice una evaluación sobre
la situación de las pesquerías.
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