Madrid - La organización ecologista Greenpeace pidió ayer el cierre "inmediato" de la pesquería del atún rojo, ante la alarmante situación en la que se encuentra.
Greenpeace apunta en un comunicado que esta petición se ha realizado tras el informe que ha realizado la expedición a bordo del el barco "Esperanza".
Recuerda que esta expedición ha pasado el último mes documentando y exponiendo la desastrosa gestión de la pesquería del atún, como parte del trabajo de 14 meses de esta organización dentro de su proyecto "En Defensa de Nuestros Océanos".
Detalla que durante este tiempo el "Esperanza" ha visitado algunos de los principales caladeros de atún de la región, incluyendo las Islas Baleares, el Norte de Egipto y el sur de Turquía.
Lamenta que "la industria pesquera no haya aprendido nada del agotamiento del bacalao en Terranova o del atún rojo en el Atlántico occidental" y señala que simplemente repiten los mismos errores del pasado en una carrera por capturar los últimos atunes.
Hace hincapié en que "la intensa" sobreexplotación del recurso en la pasada década por parte de empresas ha provocado "una crisis aguda", mientras que la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), encargada de regular la pesquería, ha mostrado ser completamente incapaz de hacer cumplir las normas. |
Esta organización hace referencia a un informe, en el que denuncia el grave agotamiento del atún rojo en el Mediterráneo, demostrando que hasta 45.000 toneladas de atún rojo podrían haber sido capturadas en 2004 y 2005, cuando la cuota legal está en 32.000 toneladas.
Greenpeace demanda a los países del Mediterráneo la protección del atún rojo en sus zonas de reproducción así como medidas que garanticen un control efectivo de la pesquería.
De igual forma exigen a ICCAT un programa de recuperación del atún rojo a largo plazo basado en una reducción sustancial de la cuota de atún rojo y la protección de las zonas de reproducción de la especie.
También piden un nuevo tamaño mínimo de captura que se ajuste a la edad de madurez sexual de la especie, el cierre de la pesquería para garantizar un descenso inmediato y controlable del esfuerzo pesquero sobre la población y un programa independiente de observadores tanto a bordo de los buques atuneros como en las granjas de engorde de atún.
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