Santander - La Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca ha encargado a la Universidad Complutense de Madrid un estudio para determinar cuántas variedades de trucha hay en los ríos de Cantabria y proteger así a los salmónidos autóctonos.
El estudio, que el Gobierno financiará con 112.358 euros, fue presentado ayer en rueda de prensa por el consejero de Pesca, Jesús Oria, y por su directora, la bióloga Ana Almodovar.
El estudio se realizará durante 20 meses, mediante el análisis de 1.800 ejemplares de trucha de todas las cuencas fluviales de Cantabria.
Se trata de determinar cuántas variedades genéticas de truchas hay, en qué lugares y cómo han influido las repoblaciones en las especies autóctonas. |
El consejero explicó que, en teoría, la población de salmónidos de Cantabria es salvaje, porque no se han introducido especies de piscifactoría y no se repuebla desde hace muchos años.
Sin embargo, no está descartado que los ríos de Cantabria hayan sido repoblados con truchas comunes de centro Europa y Dinamarca, una práctica habitual en los años treinta.
Según explicó Almodovar, en los años ochenta se comprobó que esa variedad no era igual genéticamente a la trucha común, por lo que pueden haberse introducido genes no autóctonos en las poblaciones nativas.
El resultado del estudio servirá para proponer un conjunto de directrices de gestión que se puedan aplicar a los planes de ordenación de la pesca deportiva, una modalidad que practican 15.000 personas al año, y para proteger a la trucha autóctona. |