Santiago de Compostela
- La Asociación para la Defensa Ecológica
de Galicia (ADEGA) dijo ayer que el rechazo
de la instalación de la piscifactoría
de Pescanova en Touriñán no
es una cuestión de "arbitrariedad
política" sino de cumplimiento
de la ley, y pidió a los vecinos de
esta localidad que no se dejen manipular.
En rueda de prensa en el Club Internacional
de Prensa, el secretario general de ADEGA,
Daniel L. Vispo, consideró que sería
una "injusticia social" que se pudiera
instalar una piscifactoría en la zona
que ocuparía 360.000 metros cuadrados
con un gran impacto ambiental, pero que los
habitantes de Touriñán no pudieran
hacer lo mismo con la construcción
de su casa o de su negocio.
Según Vispo, llama la atención
que Pescanova comprara los terrenos en 2002,
cuando ya formaban parte de los espacios de
la Red Natura, y además cuando había
una Ley del Suelo según la que se consideraban
suelo rústico en el que no se podría
realizar el proyecto.
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Afirmó
que las autorizaciones favorables por parte
del anterior Ejecutivo autonómico,
mientras ejercía en funciones, obedecieron
a un "trato de favor" que "no
debería ser aceptable", un camino
que, en su opinión, también
siguió la modificación de la
Ley del Suelo para "facilitar esta instalación".
Por ello, subrayó que este asunto
debería ser investigado por un fiscal
porque ninguna empresa invierte sabiendo que
no se le va a autorizar un proyecto, matizó.
El secretario ejecutivo de ADEGA, Fins Eirexas,
defendió los espacios protegidos en
la costa al detallar que Galicia tiene la
Red Natura más escasa de toda España,
a excepción de Melilla, y denunció
los planteamientos "cuasicolonialistas"
del alcalde de Muxía al actuar "casi
como un agente comercial" de Pescanova.
"Basta de utilizar a la población
residente como escudos humanos", subrayó
Eirexas, quien pidió la implicación
de los vecinos en este asunto y les invitó
a no dejarse manipular ni por la empresa ni
por el alcalde de la localidad coruñesa.
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