Muxía
(La Coruña) – Con el lema “por el derecho
a trabajar en la Costa de la Muerte”, 2000
personas, según el Consejo de Muxía,
el organizador, y unas 1100 según la
Guardia Civil, se concentraron ayer, encabezados
por el alcalde, Alberto Blanco, para demandar
a la Administración que se construya
la piscifactoría proyectada por Pescanova.
Según el Correo Gallego, en el acto
se dio lectura a un comunicado, instando a
la Xunta y a su presidente a que “recapaciten”
y tengan en cuenta la sensibilidad social
de los vecinos de Muxía y de toda la
Costa de la Muerte, y que valoren los beneficios
económicos y sociales que implicaría
la creación de una granja acuícola.
Alberto Blanco, durante el acto aseguró
que si después de la manifestación
de ayer, no ocurre nada, irá a Santiago
o donde haga falta.
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Señala
el diario que al acto si acudieron los ediles
del PSOE local, “porque tenemos un compromiso
firme adquirido en el pleno del martes, y
porque creemos que Muxía tiene que
ser una potencia en acuicultura”, aseguró
su portavoz, Félix Porto. No obstante
el edil fue critico con la actitud del alcalde
del PP, e indicó que, en su opinión,
el alcalde muxiano únicamente trata
de crear "una cortina de humo para ocultar
la realidad municipal".
La postura de la Administración central
de Medio Ambiente se hizo saber también
a través de la Ministra del ramo, Cristina
Narbona, que aseguró que “respeta”
la decisión de la Xunta de desautorizar
la planta de Touriñán, y enmarcó
la misma entre las que se han realizado en
otros puntos de España para evitar
que una actividad económica incida
“negativamente en espacios valiosos”:
Por su parte, el vicepresidente de la Xunta,
Anxo Quintana, dijo que Pesca trabaja para
que la situación se resuelva y la planta
se instale en Galicia. Afirmó que las
empresas tienen un aliado en el Gobierno,
"y pueden aspirar a todo, menos a gobernar"
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