Santiago de
Compostela - Un departamento de Farmacología
de la Facultad de Veterinaria de Lugo está
trabajando en el desarrollo de biosensores
ópticos para la detección de
toxinas liposolubles, y de esta manera controlar
la salubridad del marisco ofreciendo una alternativa
a los actuales sistemas de bioensayos con
ratones.
Esta nueva tecnología será
fundamental para el marisqueo y aportará
grandes beneficios a la seguridad alimentaria.
Por otra parte, los actuales métodos
con ratones no llegan a ser lo suficientemente
sensibles para discriminar la diversidad existente.
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En la USC tienen
como objetivo final disponer de un sistema
de biosensores ópticos para cada toxina,
y de esta manera, ser capaces de identificar
la unión de cada una de las toxinas
con su diana celular, lo que facilitará
su detección.
Señalan que las toxinas liposolubles
más comunes son las diarreicas, que
producen trastornos gastrointestinales y desencadenan
las mareas rojas. Destacan que últimamente
están apareciendo otras toxinas liposolubles
como las yesotoxinas, las pectenotoxinas y
los azaspirácidos.
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