Alicante 26/03/2007
– Las conclusiones de un estudio presentado
por el Departamento de Ciencias del Mar y Biología
Aplicada de la Universidad de Alicante (UA)
vienen a confirmar la función de arrecife
artificial que ejercen los viveros flotantes
de cría de dorada y lubina.
Según el estudio de 3 años realizado
por Pablo Sánchez y Just Bayle, financiado
con fondos Feder y del MEC (Ministerio de Educación
y Ciencia), unas cuarenta toneladas de peces
viven alrededor de cada granja marina dedicada
a la cría de dorada y lubina frente al
litoral del Mediterráneo español,
debido a que “han aprendido” a alimentarse del
pienso excedente.
Los biólogos indican que el trabajo
permite concluir que el impacto de estas granjas
marinas, principalmente dedicadas a la cría
de dorada y lubina, es poco significativo desde
el punto de vista medioambiental y que se circunscribe
a aproximadamente una hectárea en torno
a las granjas.
Frente a las costas mediterráneas españolas
hay más de treinta de estas instalaciones
de acuicultura marina, más de la mitad
en la Comunitat Valenciana, que tienen entre
seis y veinticuatro jaulas de hasta 25 metros
de diámetro y 12 de profundidad, con
capacidad para 300.000 doradas y lubinas de
diferente talla cada una.
El estudio de Sánchez Jerez y Bayle
refleja que hay una treintena de especies, principalmente
de mujol, alacha (tipo de sardina), jurel, palometa
y boga, que "han aprendido" a utilizar
el excedente de pienso que se escapa por las
redes de las jaulas de doradas y lubinas como
principal fuente de alimento.
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Según Sánchez
Jerez, esta nueva habilidad les convierte, además,
en "filtradores naturales" que evitan
que el sobrante de piensos alimenticios se acumule
en los fondos marinos.
También rodean las granjas colonias
de otras variedades como el espetón,
lechola o seriola y de anjova, que a su vez
son "depredadoras" de las anteriores
y ven facilitada su tarea de encontrar a sus
presas en este entorno nuevo.
La abundancia de pienso, para el primer grupo
de peces, y de capturas, para sus depredadoras,
provoca una variación en el comportamiento
que se refleja en cambios fisiológicos,
uno de ellos el aumento del contenido en grasas.
Junto a las especies citadas, no es raro ver
cerca de las granjas ejemplares de delfín
mular o atunes de grandes dimensiones, que se
nutren de peces más pequeños.
Este nuevo hábitat que se crea en torno
a las granjas también tiene como consecuencia
positiva que sube la capacidad reproductora
de las colonias, como efecto de la copiosa alimentación.
Las conclusiones del trabajo serán presentadas
ante el organismo de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO)
y la Confederación Internacional de Exploración
del Mar Mediterráneo (CIEMS), con sede
en Mónaco.
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