San Vicente del Raspeig (Alicante) 26/11/2007 - La Universidad de Alicante (UA) ha creado, en colaboración con la empresa Bio Fuel Systems (BFS), el primer dispositivo basado en el cultivo de microalgas marinas que absorbe el dióxido de carbono de la atmósfera y lo convierte en una biomasa de la que se obtiene biocombustible.
El director científico del proyecto
y profesor de la UA, Cristian Gomis, presentó
la pasada semana el prototipo de investigación
de este nuevo sumidero de dióxido de
carbono (CO2) que tiene como novedad que es
"rentable", puesto que la biomasa
que se obtiene del proceso también se
puede transformar en productos "que tienen
valor en el mercado", como celulosa o productos
de farmacia.
Este es el único dispositivo de estas
características que existe en una universidad
y se trata de un prototipo, de un tamaño
dos o tres veces inferior al sistema industrial,
que se basa en el cultivo intensivo de microalgas
fitoplanctónicas.
La utilidad del sistema está basado en la capacidad de las algas para transformar el dióxido de carbono que se inyecta en los depósitos en carbono orgánico.
Posteriormente se centrifugan y se convierten en biomasa que, a su vez, se transforma en biocombustible, celulosa o productos de farmacia, según ha indicado Gomis.
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El director científico de este proyecto, denominado "Airemar", ha precisado que los compuestos que se obtienen "tienen un valor en el mercado, con una eficiencia diez mil veces superior a la de cualquier otro tipo de cultivo energético conocido, porque ocupa diez mil veces menos superficie y lo hace 365 veces más rápido que cualquier otro cultivo que tarda un año en hacerse".
Este dispositivo se ha instalado en la universidad y podría capturar al año ocho o nueve mil kilos de dióxido de carbono, a una media de unos diez kilos diarios, ha señalado Gomis.
"Parece que sea poco, pero con un sólo metro cuadrado se podría inmovilizar todo el CO2 que tira un coche en un viaje de Alicante a Valencia, ida y vuelta, en un día", ha añadido.
Por ello, Gomis ha afirmado que este sistema puede llegar a "paliar" los efectos del cambio climático al no lanzar el dióxido de carbono a la atmósfera, sino reutilizarlo.
El circuito puede funcionar con agua de mar, de desaladoras y con agua dulce, y en él apenas se pierde un 3 ó 4 por ciento de agua, que es la que se va renovando para evitar que se estanque.
Entre las algas, los investigadores seleccionan las especies más comunes que se encuentran durante todo el año en el mar, que son unas 25.000 ó 30.000. |