| Madrid 14/08/2008 – El índice de precios de alimentos y bebidas no alcohólicas experimentó en julio una ligera subida de 0,1 por ciento, dos décimas por debajo de la registrada en junio, debido principalmente al pescado fresco y la leche.
La tasa interanual continúa elevada
ya que se situó en el 7 por ciento, mientras
que el índice de Precios de Consumo (IPC)
bajó cinco décimas en julio, gracias
sobre todo a las rebajas de verano, pese a lo
cual la tasa interanual de inflación
siguió subiendo y se situó el
mes pasado en el 5,3 por ciento, la más
alta desde diciembre de 1992.
El IPC del pescado fresco y congelado sufrió
una variación respecto al año
anterior de – 1,5 y ascendió a
2 por ciento en un año. Respecto al precio
de moluscos, crustáceos y preparados
de pescado, la variación respecto al
año anterior fue de – 0,4 mientras
que la tasa anual ascendió 2,7 por ciento.
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El IPC se ha visto empujado sobre todo por el encarecimiento del transporte, que, en un año, y por culpa del petróleo, ha subido el 10,6 por ciento, con una repercusión mucho más moderada del grupo de alimentación y bebidas alcohólicas frente a meses anteriores.
En las parcelas con mayor repercusión positiva en la tasa mensual del IPC en julio destaca sólo un producto alimentario, las frutas frescas, con una variación del 0,7%, si bien también resalta, en el lado contrario, el pescado fresco con un descenso del 1,8 por ciento.
Por comunidades autonómicas, Canarias fue la más inflacionista, con una tasa interanual de 9,4 por ciento. La menos inflacionista fue Cataluña con 6,2 por ciento.
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