Londres 07/03/2008 - La primera piscifactoría orgánica del mundo dedicada al bacalao, situada en las islas de Shetland (Escocia), ha quebrado tres años después de su apertura.
Bautizada "No Catch", la piscifactoría se comprometió a producir 30.000 toneladas anuales de bacalao, suficientes para satisfacer un 10 por ciento de la demanda del Reino Unido.
Ahora, la empresa propietaria, Johnson Seafarms, con una plantilla de 120 personas, está en crisis y su futuro es incierto, informa el diario "The Guardian".
El mes pasado, con deudas acumuladas de 40 millones de libras (unos 53 millones de euros) en sólo dos años, sus directivos fueron despedidos.
Hay varios interesados en comprar el negocio, entre ellos una importante firma noruega, aunque se cree que les atrae más la posibilidad de criar salmón, trucha o mejillones.
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El bacalao es una especie difícil de criar en piscifactoría pues puede tardar hasta tres años en adquirir la talla comercial.
Señalan que los costes relacionados con las técnicas ecológicas que obligan al cumplimiento de determinados requisitos relacionados como la densidad de cría, la composición del alimento y tratamientos terapéuticos encarecieron sensiblemente las operaciones de “No Catch” que no pudieron repercutir en el precio final del producto.
Daniel Smith, de la empresa Grant Thornton,
cree, sin embargo, que No Catch debería
poder continuar sus actividades porque tiene
experiencia y ocupa un nicho potencialmente
muy lucrativo del mercado.
Las existencias de bacalao en el mar del Norte y el Atlántico han disminuido fuertemente como consecuencia de la sobrepesca, y los supermercados buscan otras alternativas que no presenten dilemas éticos para sus clientes.
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