| Vilagarcía
de Arousa 25/11/2008 - La crisis a la que se
enfrenta el sector mejillonero está provocando
altercados y sabotajes que afectan a los productores
que no se quieren someter a los precios establecidos
por las organizaciones bateeiras.
Un socio de Amesa, Benito Doval, sufrió
la pasada semana un sabotaje. A una de sus bateas
le cortaron 200 cuerdas y echaron al fondo de
la ría 2.220 bolsas de mejillón
cuyo destino era Europa.
El propietario, Benito Doval, calificó
a los culpables de “cobardes”. “Tengo dos bateas
y precisamente esta era la que tenía
el mejillón más grande”, señaló.
Doval, que aseguró vivir de lo que producen
sus bateas, señaló a un diario
pontevedrés ser el primer interesado
en vender el molusco a 0,60 euros, “pero si
no se vende habrá que comer”.
El viernes, otro bateeiro, Javier Figueira,
fue afectado por el corte de 800 cuerdas.
Por su parte, el portavoz de Pladimega, Julián
García, anunció la caída
del mejillón a 0,30 euros.
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Según el
directivo de Pladimega, en sólo una semana
el precio del mitílido para Europa ha
bajado el 50 por ciento de su valor, y se espera
que aún baje más. La preocupación
se encuentra ahora en que el sentido bajista
del precio se traslade a la industria.
Respecto a los actos de sabotaje, dudó
que los autores de los mismos se encuentren
en las filas de Pladimega y pidió públicamente
que se investiguen.
Para el representante de Pladimega, estos actos
violentos dificultan la unidad del sector. “Actualmente
parece que sólo nos persiguen a nosotros
y daña nuestra imagen”.
La magnitud de la crisis ha llegado a que algunos
productores se planteen vender sus bateas y
concesiones. El precio de una instalación
varía según la ubicación
y la profundidad. Atendiendo a estos criterios,
cuanto más al exterior y profunda más
rentable es desde el punto de vista productivo.
Las diferencias oscilan entre 360.000 euros
la más barata y los 720.000 euros la
más cara.
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