Quito (Ecuador)
10/10/2008 - Expertos de todo el mundo se reunieron
en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil para analizar
el potencial de los productos acuícolas
como alternativa alimentaria, en el marco de
una feria internacional del sector celebrada
esta semana.
Según el presidente de la Cámara
Nacional de Acuicultura (CNA) de Ecuador, César
Monge, el encuentro denominado "Aqua 2008"
contribuirá al desarrollo de la acuicultura
en Ecuador, ya que expertos de varios países
como Chile, Brasil, México, Singapur
y Estados Unidos, entre otros, han aportado
conocimientos y experiencias "valiosas".
Monge explicó que el encuentro ha servido
para analizar la situación actual de
la industria acuícola. Ademas, se han
debatido temas relacionados con el comercio
de productos acuícolas y se realizaron
varios talleres técnicos sobre prevención
de enfermedades, especialmente en la crianza
de camarón.
El presidente del CNA señaló
que no han quedado fuera las discusiones sobre
los posibles impactos de la crisis financiera
mundial y el análisis de la situación
alimentaria.
Al respecto, el ecuatoriano señaló
que el sector acuícola también
podría verse afectado, al ser un sector
eminentemente exportador. Por ello, dijo que
se buscan alternativas para minimizar los efectos
de la crisis, si esta llega al sector, que se
discutirán con los gobiernos.
En el caso de Ecuador, Monge indicó
que tendrá una reunión con varias
autoridades del Gobierno, para evaluar la situación
financiera internacional y diseñar planes
que permitan al sector acuícola soportar
un posible impacto de la crisis.
Por otro lado, indicó que la industria
acuícola es "una alternativa que
debe ser tomada en cuenta" en los estudios
sobre las posibles soluciones a una eventual
crisis alimentaria.
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"La acuicultura
es vista como una actividad sostenible en el
tiempo, al no ser de carácter extractiva,
a diferencia de la pesca en el mar", señaló
Monge, aunque precisó que, en muchos
países, la actividad "es vista como
una forma de subsistencia, sobre todo en sectores
rurales".
La producción controlada de variedades
de peces y crustáceos "es una actividad
de fácil crianza y no se necesita de
alta tecnología", añadió
Monge, al advertir que esas condiciones hacen
posible que muchas comunidades rurales se dediquen
a esa tarea.
Por ello dijo que "es una alternativa
muy válida para que se pueda aplicar
como una opción alimentaria", aunque
recordó que también está
sujeta a los vaivenes del mercado mundial de
insumos, que encarecen la producción.
En el caso ecuatoriano, explicó Monge,
el Gobierno ha apoyado la actividad en sectores
rurales como una alternativa alimentaria y como
un soporte económico para las familias
que se dedican a esa tarea.
Destacó que la producción acuícola
ecuatoriana está dirigida, sobre todo,
a la exportación, ya que la demanda interna
es "cubierta en demasía por la oferta".
La industria acuícola ecuatoriana, explicó,
exporta el 97 por ciento de su producción,
sobre todo a los mercados estadounidense y europeo,
mientras el resto, es decir el 3 por ciento,
que representan unos 125 millones de kilos en
términos anuales, se dirigen al consumo
interno.
Según cifras de la Cámara Nacional
de Acuicultura, las exportaciones de camarón
representan cerca de 600 millones de dólares
al año, mientras que la venta internacional
de tilapia suma unos 70 millones.
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