Madrid 02/12/2009
– La revista Bioscience acaba de publicar
un estudio prospectivo internacional, liderado
por investigadores del CSIC, en el que han participado
investigadores de la FAO, y que propone la acuicultura
marina como fuente para alimentar a los 9.200
millones de habitantes que seremos en el planeta
en 2050.
Según el citado estudio, en 2050 serán necesarios 600 millones de toneladas de productos del mar para suplir las carencias de disponibilidad de agua y terreno fértil al que se enfrentan la agricultura y la ganadería.
De acuerdo con el trabajo, el modelo actual de pesquerías no es sostenible y a largo plazo puede provocar el agotamiento de la pesca.
La pesca tradicional sólo puede ser sostenible si se abandonan prácticas como la producción de harina de pescado o la captura de grandes depredadores, al tiempo que se incrementan "notablemente" las áreas protegidas como reservas marinas.
Para Núria Marbà, investigadora del CSIC y una de las responsables del proyecto, "la mayor ventaja de la acuicultura marina es que la producción de proteína animal en el mar no consume apenas agua dulce, mientras que la ganadería realiza un uso mucho más intensivo del agua en tierra".
Además, la acuicultura es el sector de producción de alimento que crece más rápido, con un aumento del 7,4 por ciento anual, y que más se diversifica en número de especies, con un 3 por ciento de nuevas especies domesticadas cada año.
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Por su parte, el investigador del CSIC Carlos Duarte, que lidera el estudio, ha señalado que alimentar a 9.200 millones de personas con una dieta saludable "es un desafío de proporciones colosales que sólo se podrá afrontar con éxito integrando la producción de alimento en tierra y en el océano".
Para Duarte, "la expansión de la acuicultura podría constituir la siguiente revolución en la alimentación humana".
Según los investigadores, el crecimiento sostenible de la acuicultura en un futuro pasa por afrontar varios desafíos, entre ellos, cerrar el ciclo de producción, eliminando la dependencia de las pesquerías, a través de las harinas de pescado y, también de la agricultura, con la proteína de soja utilizada en algunos piensos.
El estudio señala que para minimizar el impacto ecológico de la acuicultura marina se pueden desarrollar policultivos o combinación de distintas especies para reducir la cantidad de deshechos.
"Así, la granja de peces se acompañaría
de jaulas de peces detritívoros sobre
el sedimento, que se alimentarían del
material que se deposita allí".
Estas jaulas estarían rodeadas de un cinturón de cultivos de moluscos filtradores que limpiarían el agua de partículas, y éste, a su vez, de un cinturón de algas que absorberían los nutrientes (nitrato, fosfato, etc.) que emite la granja.
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