Roma 14/12/2009
– La FAO ha alertado en su informe “océano
de cambios” sobre los “múltiples
riesgos” que corren la pesca extractiva
y la acuicultura a causa del cambio climático
y los cambios en los hábitats derivados
de este fenómeno.
Para la FAO, la pesca extractiva ya se debe
enfrentar a numerosas dificultades debido a
la sobre pesca y una mala gestión del
recurso, señalando que es una industria
mal posicionada, especialmente para los pequeños
Estados insulares que dependen de este recurso
para proveerse del 50 por ciento de la proteína
animal.
Sobre la pesca continental, indicaron que el
90 por ciento de la cual se practica en África
y Asia se encuentra igualmente en peligro -
según el estudio de la FAO -, lo que
supone una amenaza para el suministro de alimentos
y los medios de subsistencia de algunas de las
poblaciones más pobres del mundo. “Está
previsto que el calentamiento en África
y Asia central se sitúe por encima de
la media mundial y algunas predicciones sugieren
que en 2100 se percibirán efectos negativos
importantes en el 25 por ciento de los ecosistemas
acuáticos interiores de África”,
señalaron.
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La piscicultura resultará igualmente afectada. “Cerca del 65 por ciento de la acuicultura es interior y se concentra sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales de Asia, a menudo en las áreas deltaicas de ríos importantes y en los niveles medio a superior de las zonas de mareas. El aumento del nivel del mar durante las próximas décadas incrementará la salinidad de aguas arriba, afectando a las piscifactorías”, indicaron.
Señalaron que el estudio "Implicaciones del cambio climático en la pesca y la acuicultura", con aportaciones de expertos de todo el mundo -incluyendo organismos como el Centro Mundial de Pesca y GLOBEC Internacional-, “es uno de los análisis más completos realizados hasta hoy de los conocimientos científicos sobre el impacto del calentamiento global en la actividad pesquera y acuícola”.
Basado en cerca de 500 trabajos científicos, el escenario que describe el estudio de la FAO es el de un sector ya de por sí vulnerable que se enfrenta a cambios generalizados y a menudo profundos.
"Se necesitan medidas de adaptación urgentes en respuesta a las oportunidades y amenazas para el suministro de alimentos y medios de subsistencia provocadas por las variaciones del clima", concluye el documento de la FAO.
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