Chiclana de la Frontera 21/12/2009
- Según la patronal piscícola
Apromar, la solución al problema del
canon de ocupación del dominio público
marítimo-terrestre (dpm-t) para las granjas
de acuicultura en 2007, podría ser “falsa”,
ya que desde comienzos de 2009, la Dirección
General de Sostenibilidad de la Costa y del
Mar ha empezado a exigir en ciertas concesiones
para granjas de acuicultura, el pago de un canon
suplementario.
Este nuevo canon exige el pago de un “alquiler”
extra por el uso de aquellas obras que existan
en el dpm-t en el momento de otorgarse la concesión.
Las concesiones afectadas están localizadas
en la ribera del mar, y las obras en cuestión
suelen ser infraestructuras para la captación
y el vertido del agua de cultivo.
Respecto al número de concesiones actualmente
afectadas, la patronal indica que es “bajo”;
no obstante, considera que irá en aumento
a medida que vayan venciendo las concesiones
más antiguas
.
“Se da la circunstancia de que el problema se
está produciendo en concesiones que habiendo
llegado al final de su vida, son re-otorgadas
a las mismas empresas”, explican. Con ello,
según Apromar, las mismas empresas que
construyeron las infraestructuras, deben a partir
de ese momento del re-otorgamiento, pagar anualmente
un alquiler por su uso, durante por lo menos
los 30 años siguientes.
Desde la patronal denuncian que con la aplicación
de este segundo canon, se da la “curiosa circunstancia”
de que a una empresa de acuicultura, cuya concesión
esté llegando al final de su periodo
de vigencia, “le puede interesar destruir sus
propias infraestructuras y volverlas posteriormente
a construir una vez re-otorgada la concesión,
antes que mantenerlas intactas y pasar a tener
que cotizar anualmente por ellas casi a perpetuidad”.
Apromar opina que desde un punto de vista jurídico,
la ocupación y uso de las obras está
ya incluido en el canon de ocupación
general que da derecho a la ocupación
y uso de los bienes del dpm-t. “El nuevo canon
sería por tanto una doble imposición”,
añaden.
Para abordar esta situación, Apromar
y la Asociación de Productores de Rodaballo
(AROGA) han mantenido varias reuniones con la
Dirección General de Sostenibilidad de
la Costa y del Mar y con la Dirección
General de Ordenación Pesquera de la
Secretaría General del Mar. Como consecuencia,
se han producido avances en la aplicación
de una forma de calcular el importe de este
canon que sea “lo menos gravoso posible para
las empresas”.
Sin embargo, Costas considera “jurídicamente
correcta” la exigencia del canon, mientras que
Apromar lo considera no sólo “improcedente”,
sino además “un ejemplo de la inseguridad
jurídica que rodea la ocupación
del dpm-t por parte de las empresas de acuicultura”.
Según
Apromar, por este motivo decidió encargar
un dictamen a la Fundación CETMAR, dependiente
de la Xunta de Galicia y del Ministerio de Ciencia
y Tecnología. La autora del dictamen
es Rosa Chapela Pérez, doctora en Derecho
y coordinadora del área de Socioeconomía
de Pesca de la Fundación.
El dictamen concluye que “no existe posibilidad
legal de aplicar en las concesiones de acuicultura
un canon distinto del canon de ocupación
implantado mediante la modificación de
la Ley de Costas en 2007, para todos los supuestos
posibles”. Esta opinión coincide con
la que los servicios jurídicos de Apromar
ya habían expuesto al ministerio.
Próximamente, la asociación presentará
el dictamen a la Dirección General de
Costas y a la de Ordenación Pesquera.
Desde Apromar, esperan que este razonamiento
jurídico sirva para “cambiar el sentido
de la aplicación de este canon”. En caso
contrario, valorarán el iniciar una reclamación
por vía judicial.
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