Madrid 22/12/2009
- La Fundación Española de la
Nutrición (FEN) ha puesto de manifiesto
recientemente, la importancia del consumo de
pescado durante la gestación y lactancia
para la posterior aceptabilidad en la fase de
la niñez.
El estudio de estas causas forma parte de la
investigación de un grupo de trabajo
del FEN en colaboración con el FROM,
dentro de la campaña global de incremento
de consumo infantil de productos del mar, y
bajo el objetivo de consolidar el consumo de
"Cuatro Raciones de Pescado a la Semana".
Según el citado estudio, el contenido en grasas de la leche materna, sobre todo el patrón de ácidos grasos, depende en gran parte de la composición de la grasa de la dieta de la madre.
Al parecer, durante la lactancia, el sistema
nervioso y la retina del niño se encuentran
aún en formación, por lo que la
mujer, durante el periodo de lactancia, debe
cuidar el tipo de grasa que ingiere.
Concretamente, se ha observado una relación
entre la cantidad de pescado en la dieta de
la madre y los niveles de ácido docosahexaenoico
presentes en la leche materna.
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Además, "existe
una relación positiva entre las concentraciones
de este ácido graso en la leche materna
y el desarrollo visual y del lenguaje en los
descendientes, ya que una adecuada ingesta de
ácido docosahexaenoico durante las primeras
etapas de la vida puede favorecer el desarrollo
cognitivo y de la función visual del
niño", informaron.
Añaden que se están realizando estudios para demostrar que los sabores de la dieta de la madre son experimentados por el feto y el recién nacido. “Las conclusiones de dichos estudios parecen indicar que esto es muy probable y que la exposición temprana podría ser útil para aumentar la aceptabilidad de los sabores de los alimentos”.
Entre otros beneficios de comer pescado durante
la gestación y la lactancia, se encuentran
el que se favorece la formación de las
membranas celulares gracias a los fosfolípidos;
se estimulan las estructuras neuronales; se
promueve el desarrollo visual y del lenguaje;
y se facilita la aceptabilidad posterior al
pescado.
También se aporta yodo, un elemento
indispensable para prevenir daños cerebrales.
En este contexto señalaron que la Organización
Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado la falta
de yodo como la causa prevenible más
importante de daño cerebral a nivel mundial.
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