Ceuta 22/12/2009
- La Ciudad Autónoma de Ceuta ha reconocido
que la crianza de mejillones en aguas del Estrecho
de Gibraltar es un proyecto "en declive",
después de que la pasada semana la empresa
que abogó por dicho proyecto haya empezado
a retirar las plataformas para esta cría.
El consejero de Economía y Empleo del Gobierno ceutí, Guillermo Martínez (PP), ha explicado que "si esta situación es un parón en la actividad o el abandono total, no podemos decirlo, pero sí que está claro que el proyecto de las bateas en Ceuta está en declive".
El Gobierno de Ceuta ha anunciado que la sociedad
encargada de adjudicar la subvención
otorgada a las dos empresas que iniciaron el
proyecto del mejillón, realizará
un estudio del expediente de inversión
para comprobar el cumplimiento de los términos
fijados en el acuerdo.
Martínez ha aclarado que pondrá
"en alerta al Departamento de Servicio
y Control para ver el expediente, ante la retirada
que se está produciendo de las bateas".
Según ha asegurado, esta revisión "se hará en términos análogos a los que se llevan a cabo con todas las subvenciones que son concedidas desde la Ciudad".
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Martínez ha aclarado que un incumplimiento podría significar el reintegro de la subvención, después de que a la empresa Mejillones y Mariscos de Ceuta ya se le exigiera a finales de octubre la devolución de los 333.577 euros que se llevó la empresa vasca en noviembre de 2006, cuando aún la industria del mejillón "era una promesa".
La idea inicial del empresario vasco Víctor
Unzalu incluía la contratación
de 150 empleados y la implantación de
hasta cien bateas, pero en la práctica
el proyecto se estancó en cinco plataformas
de este tipo.
Las bateas se instalaron frente a la costa sur del Estrecho, las cinco primeras de Mejillones y Mariscos y tres de la empresa local Atunasa, pero el mejillón no crecía por las fuertes corrientes que se producen a ese lado del litoral de Ceuta, lo que les provocaba "estrés", según la conclusión que dejaron ambas compañías.
El proyecto se complicó tras el desenganche de dos bateas de mejillones durante un temporal de levante en octubre del año pasado, que provocó que las mejilloneras quedaran encalladas en el litoral durante casi más de un año hasta que Costas actuó de oficio.
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