Madrid 24/12/2009 – Los ecologistas de Greenpeace, WWF España, y Ecologistas en Acción emprenden un año más su guerra a los langostinos, ya sea de pesca extractiva o acuicultura, un producto tradicional de las comidas navideñas.
En el caso de los que proceden de la pesca extractiva, critican que el método de arrastre contribuye con la extinción de bastantes especies de peces debido a la práctica del “descarte”.
Por otra parte, critica la producción
de langostinos de acuicultura por su impacto
sobre los manglares de Brasil, Guatemala, o
Ecuador, "ecosistemas tropicales de puesta
de numerosas especies de interés pesquero".
La responsable de Educación de Greenpeace, Eva Saldaña, ha explicado que el langostino es "un lujo" en cualquier momento del año y además en estas fechas se duplica su consumo. "Casi todos proceden del despilfarro de otras capturas de muchas especies y el langostino es lo que se va a vender y a precios muy altos", indicó.
En este sentido, dijo que todos proceden de la acuicultura o de alta mar, en zonas donde también se destruyen todos los bosques de manglar y que contienen una enorme riqueza. Además, subrayan que hay muchas personas para las que el manglar, su explotación y cuidado, es su medio y forma de vida.
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"Hay que sacarlo de las mesas, de nuestras casas y reducir el consumo al mínimo. Es una especie icono y clave de destrucción, tanto ecológica como social", apostilló.
Por su parte, el responsable de Pesquerías de WWF España, Raul García, subrayó que se trata de una de las especies "más conflictivas" porque en su pesca se presentan descartes "altísimos", especialmente en la zona del Atlántico sur, donde alcanzan cifras de hasta el 80 por ciento.
No obstante, García destacó que algunas pesquerías, aunque "no muchas", ya han modificado sus artes y en ellas el descarte de otras especies es muy inferior. Además, éstas contienen el sello de sostenibilidad pesquera, aunque precisó que a España no llega este producto.
Finalmente, el responsable de Medio Marino de Ecologistas en Acción, Jorge Saéz, añadió que la acuicultura no supone nada para el mercado occidental, que se encarga de quitar masa a los humedales, por sus condiciones ambientales favorables a la crianza del langostino, para que crezcan y se reproduzcan ahí por poco dinero.
"En España también hay acuicultura
de langostinos, aunque normalmente se hace en
esos países porque es donde lo tienen
más fácil las multinacionales,
más barato, en mar abierto y en estos
habitats tan favorables para su crianza",
concluyó Saéz.
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