Noruega 04/06/2009
– Un estudio noruego realizado dirigido por
Kristin Hamre, del programa de investigación
de nutrición en acuicultura del NIFES
(Nacional Institute of Nutrition and Seafood
Research), ha mostrado mayores tasas de supervivencia
en larvas de bacalao cuando éstas fueron
alimentadas con proteína parcialmente
digerida en los primeros estadios de vida.
En su estudio aporta datos de supervivencia
en larvas de bacalao y fletán; así
como del comportamiento de las distintas dietas
de “destete” empleadas en su contacto con el
agua.
El estudio demuestra que cuando se alimentaron
las larvas de bacalao con dieta inerte que contenía
proteína hidrolizada (Alaskan pollack
y calamar) el día 41 después de
la eclosión, la tasa de supervivencia
se incrementó entre el 7 y 18 por ciento,
al alcanzar el día 82.
En el caso del fletán, la investigación
se mantuvo durante 63 días, y se obtuvieron
resultados distintos ya que la supervivencia
disminuyó del 57 por ciento a 22 por
ciento.
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La investigadora
se explica este descenso en la supervivencia
en el fletán por su comportamiento más
lento al alimentarse, lo que implica una degradación
del pienso hidrolizado en el agua antes de ser
ingerido por el pez.
Según Hamre, en los primeros minutos
que se suelta el pienso en el agua se produce
una “fuga” de nutrientes que es mayor cuanto
menor es el tamaño de la partícula
y disminuye el peso molecular de los nutrientes.
Por tipos de alimentos, el aglomerado mostró
mayor “fuga de nutrientes”, le sigue el pienso
coagulado por calor, y las proteínas
encapsuladas.
“El alimento hidrolizado mostró un alto
grado de fuga que el alimento que contenía
la proteína intacta”, señaló
Hamre.
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