Chile 08/01/2010
– Científicos de la Universidad
de Concepción (UDEC), en Chile, liderados
por Galo Cárdenas, han desarrollado una
novedosa pintura anti incrustante para redes
de acuicultura en base al quitosano, un polímero
natural que se extrae de los caparazones de
los crustáceos.
Se trata de un producto extraído del caparazón de los crustáceos. Esta sustancia es el principal componente de unas revolucionarias películas transparentes que se pueden usar para el tratamiento de la piel quemada.
Según indicó el investigador principal a misPeces.com, esta pintura reduce los efectos dañinos contra el medio ambiente de algunos compuestos como el cobre o el hierro que contiene otro tipo de pinturas con las mismas funciones.
“Hicimos un proyecto para preparar pinturas
para redes de cultivo de salmones con menor
contenido de cobre y hierro, y que no contuvieran
ni estaño ni plomo. Se utilizó
el quitosano como soporte de estos compuestos,
con excelentes resultados como antifouling”,
indicó el investigador.
Tal y como ya se ha señalado, el quitosano se puede obtener, ya sea de caparazones de centollas, camarones, langostinos o jaibas (similar a la nécora), “sólo que los rendimientos son diferentes, según las especies” agrega el experto chileno.
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La investigación buscó aprovechar las propiedades antimicóticas del quitosano, usándolo en pinturas, para atacar el problema de las incrustaciones de las redes de cultivo con un producto natural y ambientalmente seguro, y de menores costes.
Con estas pinturas se espera resolver dos de los principales problemas del sector de cultivo de peces: la ocurrencia de hongos en los sistemas de cultivo intensivo (tanques, jaulas) en agua dulce, y las incrustaciones (fouling) de bacterias, algas, invertebrados (crustáceos, moluscos, nemátodos, briozoos, anélidos) que se fijan y colonizan las redes donde se mantienen los peces en el mar, lo cual obstruye la renovación del agua.
Este producto podría ser utilizado en redes de cultivo de cualquier producción acuícola como por ejemplo, lubina o dorada.”El producto está patentado pero no ha sido comercializado aún” indica el investigador.
Lo interesante es que las posibilidades de usos de este polímero son muy diversas, indica Cárdenas, “estamos en otro proyecto ahora preparando sustitutos de huesos con quitosano, y otros aditivos. Estamos recién en el segundo año de ejecución pero los resultados preliminares muy auspiciosos”.
En el caso de la transferencia de la investigación del quitosano para sustituto de piel para quemados o heridas, la patente de la piel artificial fue transferida a Recalcine S.A., empresa farmacéutica chilena que comercializa actualmente este producto en Chile, Argentina, Perú y Colombia, logrando ventas en 2008 por alrededor de 300.000 dólares – 210.000 euros -.
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