Santander 25/01/2010
- Los mariscadores de la Bahía de Santander
han mostrado la pasada semana su oposición
al relleno de la dársena sur del muelle
de Raos por el daño que producirá
en los cultivos y han propuesto, como alternativa
para ampliar la superficie útil del puerto,
la construcción de aparcamientos de vehículos
en plantas.
Las once cooperativas de mariscadores de la Bahía de Santander han presentado en la Delegación de Gobierno sus alegaciones al Plan Director de Infraestructuras del Puerto de Santander, en trámite de evaluación ambiental, que prevé ampliar este enclave mediante un relleno de 750.000 metros cuadrados.
Estas agrupaciones están integradas en la Cooperativa La Campanuca, que también ha presentado alegaciones, según ha explicado, en declaraciones a los periodistas, su presidente, José Luis Álvarez Blanco.
Los mariscadores proponen en sus alegaciones que no se rellene ni un metro más de la Bahía de Santander y tampoco se drague.
Como alternativa para ampliar el Puerto, plantean que se construyan aparcamientos en plantas para los vehículos en tránsito.
Además, reclaman que se construya ya un puerto exterior, dado que, según sus datos, la propia Autoridad Portuaria reconoce que los muelles se quedarán pequeños dentro de veinte años.
Proponen que el puerto exterior se localice en Cuchía, por su proximidad a la zona más industrializada de Cantabria, cerca del Norte, de la Meseta y de un nudo ferroviario.
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Los mariscadores explican que aunque la zona que se pretende rellenar no ha sido declarada legalmente de interés marisquero, concentra una gran cantidad de almejas, muergos y gusana de tubo.
Y advierten de que este relleno no provocará sólo la desaparición de zonas de marisqueo y especies de valor económico, sino también de especies de interés científico fundamentales para preservar la biodiversidad de este estuario, algunas de interés comunitario.
El relleno, añaden, también producirá una disminución de la superficie intermareal y submareal de la Bahía de Santander, y modificará la salinidad y la distribución del oxígeno, lo que provocará cambios en la flora y la fauna, entre otras afecciones, que se traducirán en pérdidas económicas y de puestos de trabajo.
Los mariscadores explican en sus alegaciones que la Autoridad Portuaria no ha concretado si establecerá alguna medida compensatoria por la pérdida de capturas mientras se construye la infraestructura y se corrigen sus efectos.
Y advierten de que la Bahía de Santander no tiene compartimentos estancos, por lo que todas las actividades que tienen origen en el Puerto de Santander tienen una evidente repercusión en su entorno, como, a su juicio, se demuestra con la reducción de marisqueros que se ha producido desde 1995, que han pasado de 500 a unos 80.
Según los mariscadores, una obra de tanto impacto ambiental provocará la pérdida de los cultivos de almejas conseguidos a través del Plan de Regeneración puesto en marcha por el Gobierno de Cantabria tras la obra de saneamiento de la Bahía de Santander, con la que murió el 90 por ciento del marisco.
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