Andalucía
27/01/2010 – Un grupo de investigadores
de la Universidad de Málaga y Almería
acaba de concluir un estudio en el que han planteado
incorporar probióticos en la alimentación
de lenguado (Solea senegalensis).
El estudio, que ya ha sido comentado en diversas
ocasiones en misPeces.com, ha finalizado con
la producción del primer sistema de encapsulación
de bacterias probióticas para que puedan
ser empleadas como complementos alimenticios.
En la colaboración, los investigadores
de la UMA han sido los encargados de la selección
de la bacteria Shewanella - de origen marino
-, como la más idónea, y la UAL
ha procedido al diseño del encapsulado.
Dicho estudio ha sido financiado por el Ministerio de Innovación y Ciencia en la convocatoria TRACE, la cual está destinada a estimular la transmisión de conocimientos a la empresa.
Tal y como han descrito en Andalucía Investiga, “el problema del uso de probióticos en el cultivo de especies marinas radica en su administración, ya que en el medio acuático éstos pueden diluirse o no ser ingeridos por los peces”, subraya Francisco Javier Alarcón López, responsable del estudio y miembro del grupo Nutrición y Alimentación Animal de la UAL.
“Hemos elegido el alginato sódico para crear las esferas porque se trata de una sustancia de naturaleza no tóxica, muy económica y fácil de producir”, expuso Alarcón.
El investigador señala que este método está especialmente recomendado para los microorganismos más sensibles, es decir, aquéllos en los que la viabilidad disminuye en el proceso de fabricación de piensos.
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Este pionero desarrollo tecnológico coincide con la primera autorización, participada por el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y de Sanidad Animal (SCFCAH) de la Unión Europea, sobre el uso de un probiótico en acuicultura. Concretamente, se trata de una bacteria ácido-láctica destinada a la alimentación de salmónidos y crustáceos registrada bajo el nombre Bactocell®.
El probiótico ha sido puesto a punto en lenguado. Como principales características han constatado que el microencapsulado se mantiene estable, con una eficacia del 90 por ciento, durante más de un mes, si se conservan refrigeradas.
También pueden almacenarse a temperatura ambiente durante un periodo de tiempo considerable manteniendo su eficacia al 70 por ciento.
Como ventajas añadidas, señalan
que al tratarse de esferas de 2 milímetros
de diámetro son suficientemente grandes
como para que se hagan visibles para los peces.
Además, los investigadores han añadido
atractantes naturales
Al respecto de los resultados, señalaron
que “son más que esperanzadores,
ya que mediante el proceso de encapsulación
las bacterias mantienen una viabilidad del 100
por ciento en el estómago mientras que,
en estado libre, este porcentaje se reduce drásticamente”,
asegura Alarcón. Por último, se
observó que más del 80% de bacterias
son viables durante su paso por el intestino.
Ambos resultados se alcanzan bajo las condiciones
más agresivas que pueden darse en la
digestión de peces marinos, es decir,
con valores de pH de 4 en el estómago
y de 10 en el intestino.
Actualmente, los investigadores del Departamento
de Biología Aplicada de la UAL están
desarrollando un segundo proyecto donde diseñarán
y evaluarán piensos específicos
para peces planos con estos probióticos.
Dicho estudio está financiado por el
Instituto Nacional de Investigación y
Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)
y coordinado por el Centro IFAPA Agua del Pino
(Huelva). |