| Santiago de Compostela
29/01/2010 – Una modificación del Plan
de Acuicultura de Galicia permitirá a las
empresas del sector comprar directamente los terrenos
a sus propietarios, y la “expropiación
forzosa” por parte de la Administración
se mantendrá “en casos extraordinarios”,
según indicó ayer el presidente
de la Comunidad Autónoma, Alberto Núñez
Feijóo.
Feijóo explicó los detalles de
la modificación puntual del Plan ayer
a la salida del Consejo de la Xunta. Según
indicó el mandatario gallego, se trata
de “un impulso desde el punto de vista de la
seguridad jurídica” para las nuevas plantas
permitiendo a las empresas convertirse en propietarios
de los terrenos.
Añaden que la medida supone una “garantía
de su inversión”, ya que "podrán
invertir con miras de futuro y total seguridad",
en lugar de la vigente concesión administrativa
por un tiempo determinado, "lo que pondría
en riesgo las inversiones de futuro".
Hasta el momento, en Galicia se realizaba una
expropiación forzosa de los terrenos,
cuya titularidad pasaba directamente a la Xunta,
que cedía en régimen de concesión
administrativa a la empresa la posibilidad de
su uso para desarrollar la actividad acuícola
por un máximo de 30 años.
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Con la reforma del
Plan Acuícola, las empresas cuyos proyectos
sean aprobados podrán negociar directamente
con los propietarios de los terrenos, lo que
según la Xunta, garantizará "condiciones
más ventajosas" para el particular,
ya que contará, como mínimo, con
el precio que se fije en el procedimiento de
expropiación en caso de que no llegue
a un acuerdo con la empresa.
Feijóo precisó que, además
de esta modificación puntual, la Xunta
realizará un "último análisis
en el Plan del Litoral", que el Gobierno
gallego pretende aprobar antes de finalizar
el presente año. En todo caso, puntualizó
que, con esta modificación del sistema
de acceso a la propiedad de los terrenos, éstos
"sólo se podrán dedicar a
plantas acuícolas".
La Consellería del Mar argumentó
también que aplicar el método
previsto en el Plan de Acuicultura de 2008,
elaborado por el bipartito, conllevaría
que la Administración realizase importantes
desembolsos para afrontar los pagos de las expropiaciones
de los terrenos que luego se cederían
a las empresas acuícolas.
Por contra, el actual Ejecutivo defiende que
"debe ser la propia empresa beneficiaria
la que realice el desembolso para llevar a cabo
la actividad". A su juicio, el desarrollo
de las actividades empresariales dedicadas a
la producción de bienes para el mercado
no se debe hacer bajo el régimen de concesión
para uso de bienes patrimoniales de la Administración,
puesto que no se trata de bienes de dominio
público. |