Madrid 22/02/2010
– El gerente de la patronal piscícola
Apromar, Javier Ojeda, ha señalado recientemente
que el sector mira 2010 “con mucha precaución
y cautela” después de que 2009
haya sido “un año negro”.
Aunque todavía no se conocen las cifras definitivas correspondientes a 2009, Ojeda ha explicado que durante este pasado año, fruto de la bajada de la demanda y consiguientemente de los precios del pescado, se han cerrado empresas y destruido puestos de trabajo.
Según Ojeda, se ha producido un estancamiento en el volumen de producción, y en el caso de la lubina, además, “ha caído”.
La acuicultura española es un sector pequeño donde operan menos de un centenar de empresas y en el que actualmente existe una tendencia hacia la concentración, según Ojeda, quien ha apuntado que en 2009 cerraron varias compañías, sobre todo en la Comunidad Valenciana y Canarias.
"El problema está en que a las empresas les cuesta mucho financiar su ciclo de producción, ya que en este sector no se recupera dinero hasta dos años después de empezar a cultivar un pescado, y eso supone un esfuerzo financiero importante, sobre todo ahora que la obtención de crédito es muy difícil", ha explicado.
Esta necesidad de crear empresas de mayor tamaño se debe también "a la condición casi oligopolística" de las grandes superficies y supermercados" a la hora de comprar sus productos, según el gerente de Apromar, lo que hace posible "que se produzcan abusos" y contribuye a la bajada de precios registrada en 2009.
Por otra parte, ha cuestionado las ayudas directas a la actividad que se dan en países como Turquía, cuyo Gobierno subvenciona "entre 0,60 y 0,70 euros por kilo" de producto acuícola, cuando el coste de producción se sitúa "sobre los 4 euros por kilo".
"El porcentaje -que subvenciona el Ejecutivo turco- es muy elevado y ha permitido, por ejemplo, que la dorada y la lubina se hayan vendido desde mediados desde 2008 y hasta finales de 2009 a un precio de entre 3,8 y 4,4 euros por kilo, por lo que hemos estado perdiendo dinero la mayor parte del año", ha lamentado.
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Otra de las preocupaciones
del sector es el que consideran "desastroso"
el etiquetado de sus productos en España
y, en general, en toda la Unión Europea,
en los que, según su opinión,
no se suele precisar el lugar de origen o si
es fresco o congelado, entre otros datos.
"Al final lo único que aparece es el precio y la especie, y muchas veces ni siquiera ésta coincide con lo que es en realidad", ha denunciado Ojeda, quien ha puesto como ejemplo la panga, "una especie de pollo acuático procedente de Vietnam" que se comercializa como pescado, "pero que no tiene las mismas propiedades" nutricionales.
El gerente de Apromar ha subrayado que son las autoridades municipales y los servicios veterinarios quienes tienen la competencia de controlar el etiquetado de los alimentos en el punto de venta.
En este sentido, Ojeda ha insistido en que "la situación en los puntos de venta no mejora, y la única solución es poner multas", y en que un etiquetado deficiente sólo beneficia a los intermediarios y los supermercados.
Muestra de ello es, en su opinión, lo que ocurre en los comedores escolares, en los que "se recomienda poner en el menú semanal 2 ó 3 veces por semana pescado y la mitad ponen panga, y así cumplen el expediente".
Ojeda ha subrayado que las empresas del sector "cada vez están dirigiéndose más al exterior", debido a "los derroteros que va tomando España" por la crisis económica, y que hacen presagiar "que el mercado nacional vaya a peor en los próximos años", pese a que actualmente es el segundo mercado mundial de productos acuáticos.
"Estamos trabajando en la UE, pero también en Rusia, América, Japón y China; aunque es una labor lenta, que tarda en dar resultado y en la que hay que perseverar", ha detallado Ojeda.
La acuicultura marina en España produjo 43.966 toneladas en 2008, lo que supone un valor económico de más de 218 millones de euros, y dio empleo de forma directa a 2.294 personas, según los datos de Apromar.
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