Santiago de Compostela
16/03/2010 - Biólogos de la Universidad
de Santiago de Compostela (USC) integrados en
el proyecto Jacumar de sostenibilidad del engorde
de pulpo, cuyas conclusiones fueron presentadas
la pasada semana en Cartaya, han determinado
que durante el engorde se producen puestas que
dan lugar a millones de paralarvas que van al
medio.
De esta manera, el investigador principal de la USC en este proyecto, Manuel Rey Méndez, señaló a misPeces.com que se consigue mejorar la sostenibilidad de la práctica de engorde, ya que actualmente se cuestionaba el impacto que podía provocar en las poblaciones naturales el recolectar pulpos juveniles para engorde.
Según indicó Manuel Rey, el proceso de engorde de pulpos no tiene problemas en este aspecto, pues está permitida la recogida de individuos de un kilo que están en talla comercial, por lo tanto, “esas hembras no tienen la posibilidad de reproducirse pues el destino tradicional es la comercialización a través de la lonja”.
Sin embargo, sostuvo que en el engorde, que
dura 3 meses en jaulas en mar, estas hembras
acaban teniendo puestas, en término medio
de 300.000 mil huevos, que significan millones
de paralarvas que salen al medio para mejorar
las poblaciones silvestres.
"La gente que se dedica al engorde de pulpos señala que alrededor de las instalaciones aparecen pulpos pequeños, lo que significa que se mantiene en equilibrio la población salvaje, que es lo que queríamos demostrar, e incluso se puede aportar al medio un número importante de paralarvas de pulpo que puede beneficiar a la pesca de la especie".
Por otro lado las investigaciones han servido para que se descubra que el pulpo tiene paternidad múltiple. Los científicos, estudiaron la genética del pulpo y los procesos de fertilización de las hembras. Los machos tienen modificado su tercer brazo derecho, que emplean para transferir paquetes de espermatozoides a las hembras, que pueden permanecer viables en ellas hasta diez meses.
Ambos sexos tienen múltiples compañeros de cópula, de forma que puede existir una especie de competencia de los machos para eliminar de la hembra el esperma del anterior y dejar su propia huella genética.
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Al observar este comportamiento reproductivo, los biólogos de la USC profundizaron en su estudio y analizaron los genotipos de las hembras y sus puestas.
Los resultados obtenidos, señala el investigador, echan por tierra la teoría existente hasta el momento y confirman la paternidad múltiple del pulpo, es decir, que aunque el último macho arranque los espermatóforos (paquetes de espermatozoides) del anterior, siempre queda algo de esperma en el cuerpo de la hembra, resultado de cópulas previas".
Según indicó Rey, "según
los datos conseguidos, por lo menos dos machos
tuvieron éxito en la fertilización
de los huevos procedentes de una misma puesta".
Explica que el tercer brazo del pulpo se modificó evolutivamente para esta operación de eliminación del esperma del anterior, "pero parece que no funcionó de manera perfecta, ya que incluso puede haber tres o cuatro padres diferentes".
Para el profesor Rey Méndez, "esta primera evidencia de paternidad múltiple en el pulpo es de vital importancia y debe tenerse en cuenta en los estudios de genética de poblaciones y de conservación de esta especie, así como en el diseño y gestión de la acuicultura del pulpo común".
En la actualidad no es posible el cultivo completo
del pulpo a escala industrial, aunque sí
se ha logrado en el campo experimental y sólo
existen experiencias de engorde en bateas, después
de capturar juveniles de tamaño legal
que se alimentan en jaulas controladas.
Con este sistema, "se logra un engorde impresionante, de forma que los pulpos pueden llegar a los tres kilos en tres meses".
Además, se ha observado que en el entorno de las jaulas aparece una gran cantidad de crías, "lo que implica que esta actividad ofrece la oportunidad de incrementar la pesquería en el mar".
Tal y como ya ha sido informado en este portal, esta información es parte de las conclusiones del proyecto JACUMAR " Optimización del engorde de pulpo" que se desarrolló entre el 2007 y 2009. Los resultados finales fueron presentados en una reunión la semana pasada en Cartaya, Huelva.
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