Santiago de Compostela
22/03/2010 – Una tesis del doctorando
de la Universidad de Santiago de Compostela
(USC), Diego Iribarren Lorenzo, evalúa
el sector bateeiro y del rodaballo.
Respecto a la producción de mejillón,
estima en su estudio sobre más de 80
bateas de la Ría de Arousa, que el 40
por ciento de las bateas gallegas son “eficientemente
operacionales”.
De este modo, según indica el trabajo,
se observaron porcentajes de reducción
en los consumos operacionales de hasta el 75
por ciento, lo que se traduce en reducciones
de los impactos ambientales del 20 por ciento
para ciertas categorías, como las de
agotamiento de los recursos abióticos
y de la capa de ozono.
La metodología empleada es el Análisis del Ciclo de Vida (ACV), cuya principal ventaja radica en el enfoque global a la hora de estudiar un producto, no sólo por la inclusión de todas las etapas productivas, sino también por los estudios de todos sus potenciales impactos ambientales --eutrofización, calentamiento global, destrucción de la capa de ozono, acidifiación, toxicidad y otros--.
La aplicación del ACV al sector pesquero-acuícola
se llevó a cabo en un número muy
limitado de casos, destacando los estudios realizados
en Dinamarca para peces planos, en Suecia para
la cigala, en Noruega para el bacalao y en Canadá
para el salmón.
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La tesis contribuye, por lo tanto, según resalta, a ampliar el número de especies acuáticas estudiadas con la evaluación ambiental de los sectores acuícolas gallegos del mejillón y del rodaballo, identificando sus puntos ambientalmente críticos y proponiendo potenciales de mejora a lo largo de toda la cadena de producto.
Al respecto del rodaballo, el trabajo también
desarrolla nuevas tendencias en el empleo del
ACV, concretamente profundiza en los potenciales
de la aplicación conjunta con el Análisis
por Envoltura de Datos (DEA) y en la implementación
de estrategias de evaluación de la huella
de carbono, como vías en la búsqueda
de la sostenibilidad.
Finalmente, el ACV del sector acuícola
intensivo del rodaballo en Galicia consideró
su producción y consumo e implicó
la evaluación ambiental previa de la
elaboración industrial de piensos destinados
a la acuicultura.
Para el análisis de la etapa de cultivo se distinguieron los impactos asociados a criadero, preengorde y engorde. "En este caso, las contribuciones de la fase de cría a las diferentes categorías de impacto ambiental fueron siempre superiores al 30 por ciento", explicó el autor de la tesis.
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