Sevilla 12/05/2010 – El
mejor atributo de la dorada y la lubina se encuentra
en el hábito de consumo que existe de
estas especies, lo cual es un valor potencial
para el transformado de los mismos, según
indicó Ladislao Luna, del Ides de la
Universidad de Cantabria, en su análisis
del estudio de mercado del proyecto de Valorización
de Ctaqua.
En
concreto, este dato se enmarca en una serie
de "recomendaciones" fruto del estudio
realizado con 4.924 compradores de productos
pesqueros transformados, y que el experto expuso
durante la jornada de Valorización de
los Productos de la Acuicultura Andaluza, celebrada
el pasado martes en Sevilla.
Luna indicó que la demanda de productos
pesqueros transformados se irá desarrollando
en el medio plazo, estando determinada por el
tiempo que los consumidores quieran dedicar
a la elaboración de estos productos pesqueros,
y al momento en el que las grandes superficies
decidan apostar por su presencia en los lineales.
No obstante, advirtió que, aunque esta
tendencia se está produciendo, los hábitos
de compra en España aún están
muy aferrados a la “adquisición
de pescado fresco transformado por el pescadero
en el momento de compra de forma gratuita y
hace que el crecimiento de la demanda de estos
productos, aunque continuo, se produzca a un
ritmo inferior al de otros productos de alimentación”.
Respecto a los productos de acuicultura, destacó
la alta competitividad existente, tanto en oferta
como en precio. “Esta competencia en precio
se agrava con la globalización y las
coyunturales ofertas debidas a la presión
financiera de las empresas”, indicando
que, finalmente, el precio resulta ser un “factor
determinante de la decisión de compra,
dejando poco margen de incremento por la diferenciación
del producto”.
“Si a esto añadimos la competencia
de las propias pescaderías que limpian,
evisceran, filetean, y trocean el pescado de
manera gratuita,” la oferta de productos
transformados, y especialmente de dorada y lubina,
exige la normalización del proceso y
alcanzar una escala que permita ajustar los
costes de la producción, la logística
y los márgenes, con el fin de ofertar
en el mercado un producto de calidad, diferenciado,
“y lo que es más difícil,
a un precio competitivo”.
En cuanto a las encuestas después de
consumir los productos fileteados y ahumados,
indicó que la opinión mejoró
a la consulta previa. Demostrando, según
Luna, que el producto superó las expectativas
de los consumidores. “Por tanto, una estrategia
de comercialización debería conseguir
que los consumidores prueben el producto, ya
que después su valoración del
mismo se incrementará y con ello la probabilidad
de compra”.
Además, señaló que calidad
del producto y facilidad de uso fueron los atributos
mejor valorados.
Respecto a los mercados internacionales, detalló
que existen oportunidades en Francia e Italia,
donde el hábito de consumo de transformados
pesqueros es alto y los precios también
son más altos que en el mercado español.
Como otras consideraciones, puso de manifiesto la importancia de un packaging atractivo, que deje ver el producto, que señale los atributos de manera clara; o la posición en el lineal, como determinante en la decisión de compra.
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