| Madrid
- La acuicultura comienza a ser una actividad creíble,
capaz de abastecer a las generaciones futuras de
fuentes de pescado con plenas garantías de
calidad y frescura, que va a dar a los mares el
sosiego y la sostenibilidad necesaria, para que
la pesca tradicional siga desarrollándose
de forma armoniosa.
Los productos pesqueros procedentes
de la acuicultura, como la lubina, dorada, rodaballo
o besugo, pueden ser una buena alternativa, en especial
por su disponibilidad durante todo el año,
además de sus precios asequibles y una comercialización
regular y previsible, en fechas y cantidades.
Diversos expertos consideran
además que estos productos aportan elementos
tan saludables como el popular Omega-3 o sales minerales
como calcio, hierro, yodo, flúor, fósforo
o vitaminas como (A, B, C y D) y alegan en favor
de los pescados criados en granja que estos son
el futuro, dado que permiten bajar la presión
de las capturas en alta mar y así favorecer
la recuperación de los recursos pesqueros.
En este sentido, la creciente
demanda de pescado y los problemas que acarrea su
captura -sobreexplotación de algunos caladeros,
reducción de capturas y estancamiento de
la pesca tradicional-, entre otros aspectos, han
hecho que la acuicultura se presente como una solución
idónea en todas las épocas del año.
Productos como lubina, dorada
o rodaballo, que hasta hace muy poquito eran considerados
alimentos al alcance de pocas personas, son ahora,
gracias a la acuicultura, accesibles para una gran
mayoría de personas y una buena opción
para incorporar a la cesta de la compra.
También las nuevas
especies acuícolas marinas que pueden dar
un impulso a esta actividad pesquera son el salmón,
y de forma emergente el pulpo, además del
besugo, bonito, lenguado, centollo y la merluza
chilena, de la que se espera potenciar en un futuro
muy próximo su explotación.
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Un dato muy significativo es que se prevé
que en el año 2010 en todo el mundo se comerán
13 millones de toneladas de productos de piscifactoría,
el doble de la ingesta actual.
También hay que recordar
que actualmente el 25 por ciento del pescado que
se consume en España procede de criaderos
y para 2020 se pretende alcanzar un 50 por ciento.
Además, según
las previsiones de la Organización para la
Agricultura y la Alimentación de Naciones
Unidas (FAO), entre 2015-2030 la producción
mundial de pesca de captura se estancará,
mientras que la producción derivada de la
acuicultura seguirá aumentando y en ella
predominarán las especies de agua dulce y
los moluscos.
También un dato relevante,
es que entre el 60 y 80 por ciento de las lubinas,
rodaballos y doradas que se consumen en España
proceden de piscifactoría, un porcentaje
que se dispara hasta el 90 por ciento en el caso
de la trucha y el mejillón.
Significativo es el valor
de las producciones comercializadas de lubina, dorada
y rodaballo para consumo en España y que
ascendió en 2003 a 113.656 millones de euros,
siendo el valor medio de todas las especies de 5,47
euros por kilogramo, precios muy asequibles para
cualquier bolsillo.
Además es reseñable
que España es el principal mercado para dorada,
con el 25 por ciento, seguido de Italia con el 22
por ciento, Grecia con el 16 por ciento y Turquía
con el 11 por ciento; mientras que en lubina, Italia
es, con diferencia, el principal mercado, con el
46 por ciento, seguido España con el 13 por
ciento y Turquía con el 11 por ciento.
En todo caso, según
los expertos, la acuicultura no es la solución
a la alimentación mundial, pero será
una importante fuente de alimento a finales de esta
década y su crecimiento señala un
cambio importante en nuestra dieta diaria.
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