| Roma
- Tres cuartas partes de los recursos pesqueros
mundiales están al límite de explotación
o en vías de agotamiento, según la
FAO, que ha alertado de que el exceso de capturas
puede poner en peligro el futuro de siete de las
diez principales especies marinas.
La organización de
la ONU para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) hace esta advertencia en su informe bienal
sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura,
presentado ayer en Roma, en el que señala
que sólo un 24 por ciento de las poblaciones
marinas podría resistir "aumentos modestos"
en el nivel de capturas.
El resto está "completamente
explotado" (52%) -es decir, ha alcanzado el
máximo de productividad biológica
y un incremento de la pesca reduciría la
reproducción a niveles peligrosos-; "sobre-explotado"
(16%); "agotado" (7%), o "recuperándose
del agotamiento" (1%), asegura la agencia.
El 30 por ciento del total
de la pesca de captura la constituyen sólo
siete especies que, en la actualidad están
"plenamente explotadas o sobre-explotadas",
añade la FAO, que asegura que aumentar la
pesca de estas poblaciones tendría "repercusiones
biológicas y ambientales graves".
El estudio pone de manifiesto
que las áreas más afectadas por la
sobre-explotación son el Atlántico
Nordeste, el Mar Mediterráneo y el Mar Negro,
seguidas del Atlántico Noroeste, el Atlántico
Sudeste, el Pacífico Sudeste y el Océano
Austral.
Recuperar las poblaciones
marinas agotadas es una "necesidad acuciante",
señala la FAO, que propone diversas estrategias
para ello, desde la disminución o el cese
temporal de la pesca en algunas zonas hasta la "rehabilitación
activa" de los hábitats dañados.
El jefe del Departamento de
Pesca de la FAO, Ichiro Nomura, alertó de
que el agotamiento de los bancos pesqueros "repercute
en la seguridad alimentaria y el desarrollo económico,
reduce el bienestar social y socava el buen estado
de los ecosistemas submarinos".
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"La
recuperación de las poblaciones agotadas
es urgente -continuó-, pero es igualmente
importante evitar que se agoten los bancos de pesca
todavía en buenas condiciones, adecuando
el nivel de pesca a la capacidad que esas poblaciones
tengan para soportarla".
En el informe, la FAO reconoce
que los progresos conseguidos en este sentido en
la última década son "muy reducidos",
al tiempo que hace un llamamiento para que las naciones
reconozcan el "desafío de primer orden"
que supone la recuperación de los hábitats
dañados.
Pese a estos problemas, en
los últimos años se han logrado récords
en la producción mundial de pescado gracias,
sobre todo, al incremento de la acuicultura.
El aumento de la producción
en las granjas piscícolas ha permitido que
la producción mundial de pescado alcanzara
el récord de 133 millones de toneladas en
2002, detalla el estudio, que insiste no obstante
en que la acuicultura no es la solución a
todos los males.
"Puede ayudar a reducir
la pesca de captura, porque reduce la demanda de
pescado de alta mar y abarata los precios, pero
se trata sólo una solución parcial",
advirtió Nomura.
En 2002 el pescado producido
por la acuicultura representaba casi el 30 por ciento
del total, según la FAO, que indica que el
consumo de pescado entre la población mundial
pasó de 93,6 millones de toneladas en 1998
a 100,7 millones de toneladas en 2002.
Para el año 2015, el
total del consumo mundial de pescado podría
alcanzar los 179 millones de toneladas, y la mayor
parte de la nueva demanda deberá ser satisfecha
con la acuicultura, agrega el organismo.
El informe será debatido
por los participantes en la vigésimo sexta
reunión del Comité de Pesca de la
FAO, que comienza hoy en Roma con la participación
de representantes de medio centenar de países.
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