| Bruselas
- WWF pidió ayer, miércoles, que la
UE prohíba las importaciones de peces utilizados
para alimentar al atún rojo criado en "granjas"
en el mar Mediterráneo, entre ellas las españolas,
porque pueden provocar la entrada de virus exóticos
que amenazan los recursos marinos y la pesca local.
Esta organización ecologista
alertó, en un informe, de que es una práctica
generalizada en la cría de atún la
compra masiva de peces de especies no mediterráneas
(de Suramérica o Africa Occidental), que
ponen en peligro el ecosistema y entrañan
el riesgo de propagar enfermedades en el agua.
Representantes de WWF solicitarán
hoy en Bruselas que se prohíba la importación
de peces de cebo para el atún, durante una
reunión con los gabinetes de los comisarios
de Medio Ambiente, Stavros Dimas, Pesca, Joe Borg
y Protección de los Consumidores, Markos
Kyprianou.
En España, funcionan
13 granjas de atún rojo, la mayor parte de
ellas en Murcia, donde se produce el 25 por ciento
del obtenido en el mar Mediterráneo; también
hay explotaciones de este tipo en Barbate (Cádiz),
Vera (Almería) y L'Ametlla de Mar (Tarragona).
El atún rojo se cría
en cautividad seis meses y una vez sacrificado es
exportado al mercado japonés, donde se considera
un producto de lujo.
España, Malta, Italia,
Grecia y Chipre producen el 71% del atún
criado en piscifactorías en la cuenca mediterránea,
donde hay un total de 46 granjas autorizadas por
la Comisión Internacional para la Conservación
del Atún Atlántico (ICCAT).
El representante de WWF, Sergi
Tudela, resaltó en rueda de prensa que los
atunes, durante su período de cautividad
en estas granjas son alimentados con grandes cantidades
de pescado que provienen de Africa Occidental, el
Atlántico Norte, América del Norte
ó Suramérica.
Un total de 225.000 toneladas
de peces para cebo -de especies como sardinas, alachas,
o anchovetas, no mediterráneas- son utilizadas
en las granjas atuneras.
Esta cifra es "superior" a las capturas
de sardinas anuales que extraen los propios pescadores
del mar Mediterráneo.
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Tudela,
coordinador de pesca de WWF para el Mediterráneo,
manifestó que los productores de atún
rojo de granja utilizan sobre todo como cebo peces
importados, porque es "más barato"
que otro tipo de piensos.
Por ejemplo, las empresas
atuneras de Murcia importaron 5.914 toneladas de
arenques y 5.401 de alacha.
WWF indicó que el sector
español se abastece de peces para cebo procedentes
de Africa Occidental.
Tudela manifestó que
la importación de peces de cebo debe parar
"inmediatamente, porque amenaza la salud de
las poblaciones locales de peces y el sustento de
los pescadores".
Citó que, por ejemplo,
pone en peligro la supervivencia de las sardinas
y anchoas mediterráneas, ya que las importaciones
son precisamente de variedades foráneas.
WWF señaló que
para los productores de atún sería
una solución alimentarlos con comida procesada,
al igual que ocurre en sectores acuícolas
como el salmón, pues en la fabricación
se eliminan virus presentes en los peces importados.
Tudela aseguró que
es "técnicamente imposible analizar
regularmente las importaciones de pescado congelado
para asegurar que no tienen virus, por lo que la
única solución es una prohibición
total" de esas compras.
Añadió que otra
posibilidad sería darles de comer peces locales,
pero los recursos marinos ya están "sobreexplotados"
y esa no sería una opción adecuada.
Asimismo, las gaviotas se comen a veces los restos
de estos peces para granjas de atún, lo que
aumenta el riesgo de propagar los virus a larga
distancia y ente las aves marinas.
WWF aludió a informes
de Australia, país que también produce
atún rojo en semi-cautividad, referentes
a una epidemia causada precisamente por virus a
causa de los peces de cebo.
Según el representante
de WWF, este problema se está denunciando
ahora por primera vez, pues la UE se preocupa en
sus políticas de la "salud humana y
del ganado, pero no de la del ecosistema".
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