Semblanza a Juan José Pérez Regadera por Concha Jambrina y Josep Cerdà i Mulet.
Enviado por Concha Jambrina y Josep Cerdà i Mulet (07/10/2007).
Cena de clausura del XI CNA, 27 de septiembre de
2007
Me piden que hable de ti, y además que sea breve. Y en menudo problema me he metido, nadie habla de ti mejor que tu mismo, cuando tu hablas todos callamos para escucharte, maestro. ¡!!!
Tú encandilas, seduces, cautivas, convences desde el primer momento. Y mira que es difícil catequizar a alguien sobre la doctrina de la tenca, esa especie puñetera que, tecnológicamente hablando, se nos sigue resistiendo. Tú, que tienes mucho de valiente, de tonto no tienes un pelo. A ti te debemos el salto de la “charca de toda la vida y que sea lo que dios quiera” al diseño criterioso de los “estanques de hormigón con pesqueras”, curiosa diferencia sin la cual, los que venimos por detrás lo hubiéramos tenido más que difícil. Quienes nos hemos beneficiado con el privilegio de conocerte, hemos aprendido a leer, en tus sabias palabras más que en tus escritos. Soy deudora de tus experiencias y observaciones de toda una vida, tu curiosidad constante, el entusiasmo de chiquillo que se te adivina en los ojos, el corazón que se apasiona por lo que hace y continua interesándose por lo que los demás hacemos, y se mantiene vivísimo queriendo saber más y más siempre. Y además riñes fenomenal, discrepas como nadie si no estás de acuerdo. Que como bien dices eres muy mayor para callarte.
Tengo mucho que agradecerte, tu lo sabes, los dos lo sabemos. En privado y durante muchos años siempre nos lo hemos manifestado con cariño y sin ningún pudor. En mi vida eres un bondadoso regalo. Todo lo que yo se de tencas hoy lo he aprendido o de ti, o contigo al lado, o por tu causa, porque hasta fuiste tú quien me presentó a mi socio. Caballero y donjuanjosé donde los haya, bailarín de pasodobles impecable, acudes amable y generoso allí donde te reclamamos tú sabes donde, y me hubiera dado igual que te hubiera dicho que te llevaba al fin del mundo porque habrías venido sin dudarlo. Me enorgullecen la alegrías que te voy a dar con lo que aún te queda por ver. Porque si yo he vuelto reciclada al agua dulce en este oficio, mis razones para hacer ese proyecto extremeño que esperemos de que hablar en breve se llaman únicamente Juan José. Y como quien avisa no es traidor vete preparándote. Cuento contigo para que me ayudes a seleccionar los reproductores porque hasta hoy nadie sabe como tú adivinar la edad del pez por el color de las pupilas del ojo!!
Con cariño y admiración. Concha Jambrina
"Es de bien nacido ser agradecido" (premisa que para quienes conocemos a Juan José, sabemos que casi siempre es la única exigencia o compensación que reclama a quienes brinda su generosidad de conocimientos, la entrega valiosísima de experiencias, el pago a su franqueza y honestidad en lo que cuenta y transmite).
Eso que se dice por ahí de que ha sido "un padre para mí”, es bien cierto, en Acuicultura y también en muchos otros aspectos de mi vida. Cuando le conocí (abril de 1981), de la mano del Dr. L. Cuèllar (mi "padrino"), estaba en sus soledades de Ciprinicultura, en un ICONA muy jeraquizado, aún con todo, tuve la inmensa fortuna de toparme con su personalidad soñadora y entusiasta, su curiosidad escrutadora de pionero, de hacedor de vanguardias técnicas (escuálidas con lo que hay hoy en día), pero con la firmeza de no retroceder ni un ápice en sus fundamentadas aseveraciones: por haberlas vivido en la realidad cotidiana de su "pisci" de Vegas del Guadiana, en el lejano Badajoz de entonces. Concebida como “Centro Nacional de Acuicultura de Ciprínidos”, su diseño innovador (sin referentes ni antecedentes), su dirección de obras y sobre todo su manejo, hacen –aún hoy- que sea su creatividad muy admirada y “copiada”.Ese impulso potente, que le señala en todo lugar, lo lleva dentro muy compensado con su "seny" (en mallorquín: su buen criterio, su sentido común).
Lo que dice Juan José "va a misa", como en efecto hemos comprobado sus discípulos (me honro en serlo), tal vez si se quiere sea una misa en latín, pero misa. Su capacidad de seducción motiva ineludiblemente a cualquier contertulio pero aún más, a cualquier asistente a Congresos y eventos donde particípe con sus conferencias, a pesar de que las carpas, las tencas, las dafnias, los black-basses, etc... no sean objeto de su área de trabajo. Para mí hay una especie de "triunvirato" hipnótico de captadores de atención irremediables: Félix Rodríguez de la Fuente, Jacques Cousteau y Juan José.
Es de esa estirpe que ostenta con total merecimiento la "autoritas" de los sabios, el referente indiscutible, y por su experiencia profesional y (más importante, como él reconoce) vital , la voz animosa y docta a la vez que regala excelentes consejos , afecto, estima y consideración. En suma: respeto.
Por su aportación a la Acuicultura de Ciprínidos: mi reiterado agradecimiento siempre e innegable reconocimiento a su maestría.
Con grande afecto y devoción.
Josep Cerdà i Mulet.
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