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Michel
Autin ofreció a los
asistentes una charla sobre
la alimentación de peces, y
repasó algunos conceptos
nutricionales.
La
energía en el pienso
Cuando
se menciona la energía
hablando de alimentos debe
saberse que la energía
bruta (100%) es la que puede
extraerse del pienso
mediante combustión
(oxidación completa) y se
puede medir con un
calorímetro. La energía
digestible (88% aprox.) es
la energía bruta menos las
pérdidas en heces, y se
estima midiendo el contenido
energético en las heces. La
energía metabolizable (80%
aprox.) es la energía
digestible menos las
pérdidas por la excreción
urinaria y branquial. Y la
energía neta (74% aprox.)
es la metabolizable menos
las pérdidas en la
producción de calor, que
aunque pequeñas también
son significativas.
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Las
necesidades energéticas de
los peces dependen de
multitud de factores. Unos
peces que se encuentran en
ayuno y reposo no necesitan
más allá de 40-60 kJ/kg/día.
La energía necesaria para
mantenerse vivos, pero sin
crecimiento es de 80-100 kJ/Kg/día.
Para crecer, los peces deben
ingerir entre 15.000 y
17.000 kJ/Kg/día.
Dentro
de los piensos cada
componente aporta cantidades
diferentes de energía, y
aunque hay variaciones con
cada proteína o lípido,
suele considerarse que las
proteínas aportan 23,66 MJ/Kg,
los lípidos 39,57 MJ/Kg y
los carbohidratos 17,17 MJ/kg.
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 Michel
Autin
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Necesidades
nutricionales de los peces
Como línea maestra se
considera que la
composición de un alimento
debe ser una copia de la
composición del animal que
quiere ser alimentado.
Con
la edad en los peces
disminuye el porcentaje de
proteínas y el de agua,
mientras que el de lípidos
aumenta. El porcentaje de
cenizas apenas varía con la
edad. También hay
variaciones entre especies,
por ejemplo la lubina es
menos proteínica y más
lipídica que la dorada,
sobre todo en juveniles.
Una
vez cubiertas las
necesidades energéticas, un
pienso debe satisfacer otros
aspectos cualitativos. Sobre
todo en cuanto a
aminoácidos esenciales,
ácidos grasos esenciales y
vitaminas y minerales. El
aceite de pescado es muy
rico en ácidos grasos
esenciales e insaturados
n-3. Existen algunos ácidos
grasos esenciales que deben
ser suplementados en la
dieta, como son algunos
ácidos grasos insaturados
de cadena larga >C20. Los
aceites vegetales son ricos
en ácidos grasos
insaturados n-6. Con un
porcentaje de inclusión
minoritario, los aceites
vegetales ofrecen ciertas
ventajas en los piensos para
peces. No solo reducen la
presión sobre los recursos
naturales silvestres, sino
que además contribuyen a
reducir el coste del
alimento. Además son menos
sensibles a la oxidación.
Estrategias
de alimentación
La forma de
dar el alimento es casi tan
importante como su
composición. Ni el mejor
alimento da buenos
resultados si se distribuye
mal. Esto es tanto más
evidente cuanto más
energético es el pienso.
Habitualmente la
alimentación en las
piscifactorías se realiza
de acuerdo con el apetito de
los peces o siguiendo tablas
de alimentación.
Por
definición existe una
relación matemática entre
el crecimiento (SGR), el
índice de conversión (FCR)
y la ración (SFR):
SFR
= SGR x FCR
El
estudio detallado de las
curvas de SGR y del FCR
indican que el máximo
crecimiento se obtiene a un
nivel de alimentación que
no se corresponde con el
mínimo FCR. Por esto es por
lo que la estrategia de
alimentación, según sean
los objetivos del
piscicultor, puede
orientarse hacia la
obtención del mayor
crecimiento posible, o bien
hacia obtener el menor coste
por kilo de pescado
producido.
Por
regla general el nivel de
alimentación con el que se
consigue el mayor
crecimiento es "ad
libitum". Y el nivel de
alimentación con el que se
consigue el menor FCR es un
20% menos que "ad
libitum".
El
impacto ambiental de la
alimentación
La acuicultura
genera desechos, como
cualquier otra actividad
ganadera. Se produce materia
sólida en suspensión en la
columna de agua, se libera
nitrógeno en forma de urea
y amoniaco, y fósforo como
fosfatos.
La
materia en suspensión
liberada proviene del pienso
no ingerido, del pienso no
digerido y de las
partículas de excreción
intestinal. Viene a ser el
10-12% del pienso
suministrado, aunque puede
variar desde el 7% al 28%.
La
medición directa del
nitrógeno generado es
imposible de realizarse y se
calculan estimaciones
indirectas. En su mayor
parte este nitrógeno es
expulsado a través de las
agallas (50-90%).
La
expulsión de fósforo se
realiza fundamentalmente a
través de la vía urinaria
(80-90%). Su medición es
igualmente complicada y se
realizan estimaciones
indirectas.
Para
reducir el impacto ambiental
se deben emplear dietas con
un alto nivel de energía
digestible, que reducirá el
FCR. La elección del
porcentaje de contenido
proteico es igualmente
importante. El porcentaje de
proteína debe mantenerse lo
más bajo posible, aunque
sin que llegue a afectar al
crecimiento.
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