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El
centro de investigación de
Kewalo en Honolulu lleva
más de 40 años trabajando
con atunes y manteniéndolos
en cautividad en sus
instalaciones en tierra. Su
experiencia en el manejo de
estos peces es de gran
valor.
Habitualmente
compran los peces vivos a
pescadores locales que para
transportarlos emplean los
tanques de cebo vivo de sus
embarcaciones. A pesar de
extremar los cuidados en su
manejo solo la mitad de los
atunes sobreviven a las 48
h. siguientes a su entrada a
los laboratorios.
Muchas
horas de experiencia han
enseñado que una vez
extraídos del agua los
atunes pueden permanecer
inmóviles y prácticamente
insensibles al tacto durante
dos o más minutos. Este es
tiempo suficiente para
realizar con ellos
operaciones rápidas y bien
planificadas: biopsias,
implantación de marcas,
extracciones, etc.
El
anestesiado de los atunes no
es recomendable salvo en
casos de absoluta necesidad.
Incluso su despertar es
complicado ya que comienzan
a agitase antes de iniciar
el nado. Y dado que no
flotan y su ventilación es
pasiva pueden llegar a
asfixiarse antes de
recuperarse e iniciar la
natación.
El
acuario de Monterey y la
Universidad de Stanford han
trabajado con atunes
albacora y rojo en
cautividad durante los
últimos cuatro años. Sus
objetivos han sido estudios
fisiológicos y pruebas de
marcaje electrónico. Para
ambas experimentaciones se
hace necesario el disponer
de atunes sanos en
condiciones controladas.
Las
capturas se realizan con
anzuelo en las costas de San
Diego, empleando técnicas
de pesca deportiva. Los
ejemplares capturados pesan
entre 7 y 15 Kg. Tras
extraerles el anzuelo se
depositan en tanques de agua
de 8 m3 del barco. Una vez
en tierra se transportan en
camión hasta las
instalaciones de Monterey.
La mortalidad del proceso,
incluyendo el transporte, no
suele superar el 10% en el
primer mes.
La
alimentación se realiza
mediante una dieta húmeda a
base de pescado, calamar y
un preparado gelatinoso rico
en vitaminas y ácidos
grasos.

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