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La
ingeniería naval lleva
años diseñando estructuras
que deben hacer frente a los
rigores del mar. Por ello es
posible que su apoyo resulte
esencial para que la
acuicultura se adentre con
garantías en el mar
abierto.
El
contacto directo con
empresas que realizan el
"engrasamiento"
del atún rojo y con centros
en los que se investiga su
ciclo vital, nos
explicó Daniel Beaz, ha
llevado a los ingenieros de
la Escuela Técnica Superior
de Ingenieros Navales (ETSIN)
de Madrid a considerar
ciertos aspectos esenciales
de este tipo de marcultura y
que precisan de soluciones
técnicas apropiadas.
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Debido
a las características
biológicas del atún su
cultivo deberá
realizarse en mar
abierto, lejos de la
costa y a grandes
profundidades.
Cuestiones no solo
propias de los peces
sino también
medioambientales
desaconsejan buscar el
resguardo de la costa
para mantener a los
atunes.
Ocupará
zonas en las que las
estructuras físicas de
las instalaciones
deberán soportar
fuertes oleajes,
corrientes y vientos. El
diseño de jaulas no
solo resistentes, sino
que a su vez faciliten
las labores de gestión
de un "stock"
de peces con más de 200
Kg. de peso individual
suponen un gran reto de
ingeniería. |
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De
igual forma se deben
estudiar nuevos sistemas de
fondeo. Es posible que haya
que aplicar soluciones
empleadas hoy en día en
otros campos como es el de
la extracción de petróleo.
El
primer paso en el actual
sistema de producción del
atún rojo es su pesca y
traslado hasta las
instalaciones de
"engrasamiento".
El remolcado de los atunes
se realiza en jaulas de
transporte y es una
operación que puede durar
varias semanas o meses. La
velocidad a la que se puede
avanzar depende del diseño
de la jaula y ronda los 1,5
nudos. Una estructura
optimizada que reduzca
significativamente el tiempo
del traslado supondría una
reducción de costes
considerable y daría
flexibilidad al proceso,
detalló Daniel Beaz. La
seguridad en el traslado es
también un importante punto
a considerar.
Para
llegar a cerrar el ciclo
vital en cautividad del
atún rojo hará falta
construir instalaciones de
reproducción en tierra.
Detalles tan básicos como
el tamaño, profundidad o su
forma, resueltos desde hace
tiempo para otras especies
de peces, son aun una
incógnita para mantener
reproductores de más de 100
Kg. de peso.
Todos
los conceptos sobre sistemas
de manipulación, sacrificio
y comercialización deben
ser replanteados ante unos
peces de semejante tamaño.
La estimación de la biomasa
instantánea, que
normalmente se determina
mediante el pesado de
muestras de la población de
peces, aquí es
absolutamente inviable.
Otros sistemas de cálculo
de la biomasa deben ser
empleados, como por ejemplo
mediante sistemas de
telemetría y tratamiento de
imágenes por ordenador.
marcultura@etsin.upm.es

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