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Scottish Quality
Salmon, que representa la industria del salmón
en el Reino Unido, comenta que a inicios de
los años 80 los acuicultores recibían
11 libras esterlinas por kilo, pero el incremento
de la producción y acciones de "dumping"
desde Noruega llevaron el precio a 3 libras
por kilo hacia 1990. En 2002 el precio equivalente
es de 1,90 libras. Sin embargo no todas estas
caidas de precios han llegado a los consumidores.
El previo de venta al público en el
Reino Unido ha permanecido invariable en la
última década.
Para el futuro,
y en opinión de Richard Slaski de la
Federación Escocesa de Productores
Acuícolas, son el halibut y el bacalao
las especies que están causando una
gran ola de interés en el hemisferio
norte y oeste. El bacalao es literalmente
la gran esperanza blanca de los productores
europeos, que están sufriendo una dura
competencia desde los eficientes productores
de salmón en Chile. Intensos esfuerzos
de investigación se están desarrollando
en Francia, Noruega y Escocia para cultivar
bacalao, pero es un trabajo difícil.
Contrariamente al salmón, los alevines
de bacalao deben ser alimentados, y de forma
correcta, desde su eclosión.
El Sr. Overton
dice que Aquascot reproducirá alevines
de bacalao según pedido para sus clientes,
en lugar de producirlo en masa para después
buscarles un mercado. Pero no todos opinan
de esta manera. "Nuestros colegas en
Noruega dicen que van a producir miles de
toneladas", dice el Sr. Slaski, "aunque
aun no han determinado dónde van a
venderlos". Sin embargo las capturas
de la pesca extractiva han caído en
dos tercios en las últimas tres décadas,
por lo que existe un claro hueco en el mercado.
La contaminación
y no una revolución es lo que la mayor
parte de las personad asocian con la acuicultura.
Y ciertamente, en términos generales,
la acuicultura moderna daña el medio,
aunque su intensidad varía enormemente.
Pero lo mismo ocurre con la agricultura y
la ganadería y ello no retrae a los
consumidores de ternera, por ejemplo. La cuestión
está en si la sociedad está
dispuesta a pagar el precio.
Los desechos de
las granjas acuícolas, tales como restos
de comida y peces muertos, pueden acumularse
y destruir zonas del mar. El abuso de antibióticos
puede amenazar la salud humana y la del mar.
Y los peces cautivos pueden transmitir enfermedades
a los peces silvestres, o reproducirse con
ellos produciendo "contaminación
genética". En la última
década un millón de salmones
atlánticos han escapado de granjas
y se han aclimatado en la costa noroeste de
América. Hay fiordos en Noruega en
los que el 90% de los peces son escapados
de granjas.
El cultivo de langostinos
también causa serios problemas medioambientales,
sobre todo en países con escasa legislación
medioambiental. Estos problemas incluyen la
destrucción de zonas húmedas
y de manglares, la dispersión de productos
químicos y nutrientes, y la salinización
de suelos. Un reciente estudio de la Fundación
Justicia Medioambiental dice que en la provincia
Cau Mau en Vietnam, el quinto productor mundial
de langostino, los manglares del delta del
río Mekong ocupan tan solo el 30% de
lo que fueron en 1975. El cultivo de langostinos
es probablemente la principal causa. Pero
en el resto del mundo la acuicultura solo
es responsable de la desaparición de
menos del 10% de los manglares, el resto lo
ha sido a causa de la producción de
arroz, pastoreo, desarrollo urbano y turismo.
La buena noticia
es que los países con adecuada legislación
han trabajado para corregir las carencias
medioambientales de esta actividad. Uno de
los resultados ha sido la formulación
de piensos más digestibles por los
peces y que producen menos desechos. El grupo
Ewos, uno de los principales productores de
alimento para salmones, dedica más
de 10 millones de euros anuales para mejorar
las características nutricionales de
sus piensos, el desarrollo de gránulos
y la salud de los peces. Kjell Bjordal, su
diretor ejecutivo opina que uno de los principales
indicadores de afección al medio, la
liberación de nitrógeno, ha
caído dramáticamente. En 1972
era de 180 Kg por cada 1,000 Kg de salmón
noruego producido, mientras que hoy, nuevas
técnicas lo han bajado a 30 Kg. La
cantidad de pienso necesaria para producir
salmones es hoy un 44% de lo que era necesario
en 1972.
El Sr. Slaski explica
que el uso de antibióticos en la acuicultura
noruega es menos del 0,5 % de lo que era hace
diez años. El uso de vacunas ha traído
aparejado esta gran reducción en el
uso de antibióticos y otros productos
químicos. Incluso la producción
de langostinos no tiene porqué ser
una pesadilla medioambiental, acuerda Jasón
Clay, un experto en acuicultura de WWF en
Washington, D.C. Y en Florida, la empresa
Ocean Boy Farm, presume de producir langostinos
sin alterar en absoluto el medio. Su granja
de langostinos, localizada en el interior
de la costa, emplea un pez, la tilapia, para
limpiar los desechos de los langostinos. Una
técnica similar está siendo
probada en una granja en Mikhmoret, Israel.
Estas granjas en tierra, con técnicas
de integración, prometen mucho y a
un muy bajo coste medioambiental.
Los críticos
con la acuicultura dicen que la acuicultura,
a pesar de todos sus esfuerzos, tiene un punto
débil. El problema ya fue apuntado
hace varios años por científicos
que calcularon que hacían falta varios
kilos de pescado salvaje para producir un
kilo de salmón cultivado u otros peces
carnívoros como las anguilas o la lubina.
Esto querría decir que la acuicultura
moderna estaría incrementando, y no
disminuyendo la presión sobre las pesquerías.
Pero la realidad es que a pesar de la creciente
comercialización de pescados de cultivo
carnívoros, no ha habido incremento
en las capturas de su alimento. Las capturas
mundiales de pescado "industrial",
principalmente anchovetas, capelanes y sardinas,
para la producción de harinas de pescado,
se han mantenido estables en 30 millones de
toneladas durante décadas. La explicación
de este misterio es que en el pasado estas
harinas eran empleadas también para
alimentar a pollos y cerdos, y la dedicación
a este uso ha sido rebajado. Muchos argumentan
que emplear harinas de pescado para producir
peces es más eficiente que para producir
animales terrestres. Hoy en día las
granjas de peces consumen el 40% del aceite
de pescado mundial, y el 31% de las harinas.
La FAO pronostica una escasez de aceite de
pescado en menos de diez años.
Pero la tecnología
podría evitarlo. El Sr. Bjordal opina
que la cantidad de harinas de pescado contenidas
en los piensos de peces ha sido rebajada desde
el 70% en 1972 al 35% hoy. Él cree
que su empresa podrá reducir a la mitad
de nuevo la necesidad del aceite esencial
omega-3 en los piensos de pescado, que es
el aceite que confiere excelentes propiedades
nutricionales al pescado. Sustancias sustitutorias
como la soja, colza, o gluten de maíz
están siendo probadas. Investigadores
chinos han trabajado con suplementos proteínicos
obtenidos de levaduras que podrían
sustituir a la mitad de las harinas de pescado.
Cómo de
rápido comenzará a escasear
este recurso dependerá de qué
haga China. Ahora mismo es el mayor importador
mundial de harinas de pescado, y si continua
por esta senda, la FAO apunta, tendrá
un serio impacto en la velocidad a la que
la demanda de recursos marinos podría
sobrepasar la oferta.
La principal preocupación
sobre si comienzan a escasear las harinas
de pescado, argumenta el Sr. Wada, sería
el desvío de pescado de bajo valor
económico de las bocas humanas de los
países en desarrollo a las bocas de
peces bien alimentados en el mundo desarrollado.
Sin embargo si los precios de las harinas
aumentan se podrían buscar vías
para aprovechar stocks no explotados actualmente
de especies industriales difíciles
de capturar como el krill. Esto, sin embargo,
reduciría la cantidad de peces grandes
y de mamíferos marinos. Alternativamente,
se podría hacer mejor uso de los "descartes"
de la pesca. Ese es un efecto colateral de
la pesca extractiva: peces capturados accidentalmente,
matados y devueltos al mar, al no ser el objetivo
de la pesca. Los "descartes" suman
varias decenas de millones de toneladas de
pescado cada año.
La acuicultura
tiene una importante ventaja sobre la pesca
extractiva: es más fácilmente
administrable y controlable. Presiones de
grupos ecologistas pueden y hacen cambiar
a esta actividad. Lo mismo no puede decirse
de la pesca en aguas internacionales, en las
que flotas de diversas naciones compiten furiosamente
por cada vez menos pescados, y en la que los
políticos por norma ignoran los consejos
de los científicos. Mientras que los
pescadores solo pueden trabajar por hacer
más eficientes sus sistemas para capturar
los cada vez menos peces del mar, la acuicultura
puede trabajar para rebajar sus costes de
producción y aumentar sus beneficios.
Siendo así, la acuicultura podría
rebajar de tal manera sus costes con respecto
con los de la pesca extractiva hasta el punto
de que los subsidios a la pesca extractiva
destaquen como ridículos. De esta manera,
la acuicultura podría un día
aliviar la presión sobre los pescados
salvajes.
Si la historia
pasada de la agricultura sirve de algún
tipo de guía, la acuicultura seguro
que encontrará un camino para abastecer
la creciente demanda de pescado. La gran pregunta
es: ¿Será esto solo posible
de una manera que contamine las aguas de una
manera inaceptable? A medida que los consumidores
son cada vez mas conscientes de las maneras
y formas de producción de sus alimentos,
podrían insistir en que la moderna
acuicultura intensiva debería crecer
de una forma medioambientalmente sostenible.
El problema está
en que la información fiable e independiente
sobre la sostenibilidad medioambiental de
la acuicultura desgraciadamente escasea. Los
criterios de control varían mucho entre
países, y el endurecimiento de las
exigencias en un país podría
desplazar a la industria (y la contaminación)
a otros países menos exigentes. Un
sistema de certificación, del tipo
del atún/delfín, es urgentemente
necesario para advertir a los consumidores
de la sostenibilidad de los peces cultivados
que están consumiendo. Solo de esta
manera podrán los consumidores esperar
saber si los productos de la acuicultura moderna
están haciendo más daño
del que evitan. Solo entonces estará
claro cómo de verde es la revolución
azul.
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