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Lo
que dicen las Asociaciones de
Productores de Acuicultura
Carta
de Antonio Rojo Garbayo (pte.
de la Asoc. Valenciana de Empresas
Piscícolas) y Javier Ojeda
González-Posada (gte. de
la Asociación Empresarial
de Productores de Cultivos Marinos
de España) (Al
respecto de una noticia publicada
en el Diario de Levante).
Los
cultivos marinos en la Comunidad
Valenciana
El pasado 16 de abril del 2004
aparecía publicada en su
diario ( Diario de Levante ) una
noticia titulada «Los pescadores
denuncian que las granjas marinas
perjudican sus capturas»,
en la que el presidente de la
Federación de Cofradías
de Pescadores de Alicante descalificaba
el desarrollo de los cultivos
marinos en la Comunidad Valenciana.
La
Asociación Valenciana de
Empresas Piscícolas y Apromar,
como asociaciones empresariales
representativas de los cultivos
marinos en la Comunidad y en el
conjunto de España, respectivamente,
queremos aprovechar este mismo
medio para transmitir a la opinión
pública la que es, a nuestro
entender, la realidad de los recursos
pesqueros en la costa levantina.
El
pescado es un alimento de calidad,
muy saludable, y si su producción
es cercana, de frescura garantizada.
La Comunidad Valenciana aprecia
el pescado y gusta de consumirlo
en cantidades superiores incluso
a la media nacional. Lamentablemente
su producción en nuestras
costas es muy inferior a la demanda,
por lo que se hace necesario importar
más de la mitad del pescado
que consumimos. La acuicultura
es la solución racional
a esta escasez, proporcionando
además empleo y desarrollo
económico.
Las
administraciones son conscientes
del valor social, económico
y nutricional del pescado, y por
este motivo apoyan el mantenimiento
de la pesca y el desarrollo de
la acuicultura. La propia Comisión
Europea tiene dispuestos unos
fondos estructurales para el sector
pesquero. En el caso de la Comunidad
Valenciana el 96% de esos dineros
se emplea para el desguace, modernización
o construcción de barcos
de pesca, para paralizaciones
temporales o para centros de transformación
y comercialización. La
acuicultura únicamente
tiene acceso al 4% de esos fondos,
y los aprovecha bien.
Los
cultivos marinos son una actividad
reciente, y las empresas productoras
españolas se han creado
ajustándose desde sus inicios
al desarrollo de una actividad
sostenible y perfectamente integrada
en su entorno. Por ello no escatimamos
en la realización de estudios
de evaluación ambiental.
Podemos afirmar, con el respaldo
de múltiples estudios de
seguimiento, que nuestras instalaciones
de cría de peces no ensucian
ninguna bahía ni perjudican
a ninguna otra especie, como afirma
el presidente de las cofradías.
Todo lo contrario, va en nuestro
propio interés el disponer
de aguas saludables.
Tampoco
existe ninguna base cierta para
afirmar que las instalaciones
de crianza de peces perjudican
las capturas de los barcos de
pesca extractiva. Todos los estudios
realizados hasta la fecha por
centros de investigación
públicos y privados indican
más bien lo contrario.
Las instalaciones de acuicultura
incrementan la biodiversidad y
riqueza marina de las zonas en
las que se encuentran ubicadas
al actuar como verdaderos arrecifes
artificiales y evitar los arrastres
incontrolados. Por otra parte,
tampoco es cierto que alteren
los ecosistemas. El ecosistema
costero levantino actual, al igual
que el de prácticamente
el resto de las costas españolas,
no es siquiera el reflejo lejano
de lo que antaño fue. Cualquier
persona que se acerque a las costas
y puertos lo puede constatar.
Décadas de pesca sin medida
y la degradación de la
costa han arrasado los ecosistemas
y reducido las poblaciones de
peces, crustáceos, moluscos
y algas hasta niveles difícilmente
reconocibles. La acuicultura es
la solución para rebajar
la presión sobre las poblaciones
naturales de manera que puedan
restablecerse. Las más
modernas políticas de gestión
costera van por ese camino.
Respecto
a los comentarios de su periodista
le indicamos que nuestros peces
no están «entre rejas».
Deben estar confinados en un espacio
físico que nos permita
gestionar su crianza, alimentarlos,
controlarlos y protegerlos, pero
disponen de espacio suficiente
para desarrollar toda su vitalidad.
El volumen de cada unidad de cultivo
es similar a cuatro piscinas olímpicas,
y en él los peces representan
tan solo el 2% del espacio. Sin
embargo, la mayor parte de este
volumen es en profundidad, por
lo que en superficie apenas se
aprecia su presencia.
La
Comunidad Valenciana debe estar
orgullosa de que sus costas sean
referente de los cultivos marinos
en España, produciendo
el 25% de toda su dorada y lubina.
Esta, que es la más moderna
forma de ganadería, con
sofisticadas tecnologías
y estructuras, es una nueva frontera
que estamos alcanzando. No viene
mal recordar, sobre todo en estas
fechas, que cuando el mar se levanta
fuerte y ni los barcos salen a
faenar, nuestra inversión,
nuestro trabajo y nuestro futuro
permanecen ahí fuera soportando
vientos y olas. Es un trabajo
bonito pero duro.
Sólo
pedimos que las actividades tradicionales
respeten la nuestra. Esta polémica
entre dos actividades hermanas
y complementarias es infundada
e innecesaria. Debemos trabajar
juntos. Todos los sectores tienen
sus dificultades, pero deben acertar
en el diagnóstico de sus
males so pena de errar en la búsqueda
de soluciones.
Antonio
Rojo Garbayo (pte. de la Asoc.
Valenciana de Empresas Piscícolas)
y Javier Ojeda González-Posada
(gte. de la Asociación
Empresarial de Productores de
Cultivos Marinos de España)
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