| Madrid
- Faltan apenas unos días para la entrada
del nuevo año y la norma comunitaria
que obliga a especificar la trazabilidad de
los alimentos, esto es, detallar las fases
por las que pasa un producto desde su origen
hasta el puesto de venta, no se observa en
muchos mercados de abastos al no figurar rótulo
alguno en los establecimientos o puestos de
venta.
Hoy
por hoy, y dada las fechas en las que nos
encontramos, las grandes superficies, supermercados
y alguna que otra pescadería son los
únicos establecimientos que dan a conocer
los nombres de las especies que exponen, ya
que en el resto de los mercados las etiquetas
brillan por su ausencia.
De
ahí que el Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación haya puesto en
marcha una campaña de información
"Pescado con etiqueta, pescado con calidad",
con el objetivo de conseguir que el próximo
año todos los mercados de abastos exhiban
la obligatoria identificación del pescado
mediante unas tablillas que incluyan información
para que el consumidor conozca la denominación
comercial del pescado, su precio, el método
de producción y la zona de captura
o cría.
Según
la legislación vigente desde el pasado
mes de mayo es obligatorio identificar en
todo el territorio nacional los productos
de la pesca, la acuicultura y del marisqueo,
con independencia de su procedencia, y corresponde
a las autoridades municipales y autonómicas
verificar que esto se cumple.
La
etiqueta debe especificar, además del
nombre de la especie, el método de
producción, la zona de captura, el
modo de presentación (con cabeza, fileteado,
cocido, descongelado o eviscerado), algunos
aspectos como el primer expedidor o centro
de expedición y el peso neto en el
envase o embalaje correspondiente.
Una
de las principales novedades que conlleva
el nuevo etiquetado es que los productos descongelados
para ser puestos directamente de nuevo a la
venta en el mercado, y presentados como frescos,
deberán ir acompañados además
de la fecha de caducidad y de una mención
indicando que se trata de un producto pesquero
descongelado.
Otro
de los puntos importantes de este etiquetado,
es la identificación de que se trata
de un producto importado.
En este sentido es bueno recordar que el consumo
comunitario de los productos de la pesca depende
mayoritariamente de los productos procedentes
de terceros países, pues representan
un 60 por ciento del consumo total de la UE.
La
eficacia de esta norma va a depender sustancialmente
del cumplimiento de la misma por parte de
los diferentes operadores económicos,
aunque la responsabilidad última será
de las administraciones que tiene la obligación
de garantizar al consumidor, a través
de sus funciones de control e inspección,
que las normas se adecuen a la realidad.
Entre
los problemas que deben superarse destacan
la sensibilización y la concienciación
sobre la importancia de etiquetar por parte
de los operadores económicos, y de
otra, la buena coordinación entre las
diferentes administraciones central, autonómica
y municipal, competentes en el control y cumplimiento
de la norma sobre etiquetado.
En
definitiva la gran variedad de productos pesqueros
frescos, congelados o de acuicultura con los
que cuenta el consumidor deben ser seguros
y estar debidamente identificados para garantizar
plenamente su consumo.
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