A
los ácidos grasos omegas-3 y
omega-6, diversos estudios, les atribuyen
que sean los responsables del buen funcionamiento
del organismo humano, así como
de que contribuyan a la prevención
de enfermedades.
Unos niveles
bajos en omega-3 pueden provocar alteraciones
o enfermedades en las personas que tengan
estas deficiencias.
Según
lo que se desprende del “Libro Blanco
de los omega-3”, los actuales niveles
de consumo medio de esta sustancia en
los españoles es de 0.5 por ciento
mientras que los especialistas aconsejan
que este consumo sea del 1 por ciento
en adultos y 2 por ciento en mujeres
embarazadas.
Como ejemplo,
una dieta con un contenido de 2.300
kilocalorias diarias, tendría
un contenido en ácidos grasos
de 0,4 por ciento de la energia total.
El profesor
José Mataix, catedrático
de la Universidad de Granada y coordinador
del “libro blanco de los omega-3”, del
Instituto Omega 3 de la Fundación
Puleva aconseja que los lactantes ingieran
un 1,5 por ciento de la energía
total. En el caso de los niños
no lactantes la ingesta recomendadas
se sitúan en el 1-1,5 por ciento.
La recomendaron
generalizada de los expertos es que
se realice una correcta combinación
de ácidos grasos, de forma que
la presencia de grasa saturada (presente
en animales y bollería industrial)
no debe superar el 10 por ciento, que
el aporte de monoinsaturada oleica sea
de entre el 15 y 20 por ciento y que
proceda de aceite de oliva virgen y
que la beneficiada por grasas esenciales
sea menor del siete por ciento (cuatro
por ciento de linoleico y uno por ciento
de omega-3).
ir
a la segunda parte
|